Ya van más de 100 días desde que comenzó la ofensiva rusa contra Ucrania. Más de 100 días en los que el ejército ucraniano ha resistido gracias a la ayuda occidental tanto en armas, como en informes de los servicios de inteligencia respecto a los movimientos de tropas rusas, además de ayuda económica y política.
Más de 100 días en los que el ejército ruso ha fallado en su objetivo inicial de tomar Kiev y asesinar a Zelenski, y ha debido replegarse a unos objetivos más modestos, debido también a la escasa organización logística, al exceso de confianza, a la baja moral de sus tropas, y a ineptitudes poco propias de un ejército profesional.
Más de 100 días en los que Occidente ha aplicado duras sanciones económicas y comerciales a Rusia como estrategia para hacerle frenar su agresión a Ucrania, y en los que ha abierto las puertas de la OTAN a Suecia y Finlandia, y de la UE a Ucrania, y puede que a Georgia y a Moldavia.
Viendo este análisis, parecería que a Rusia le ha salido mal la jugada, que no ha conseguido los objetivos que se proponía, sino que al contrario, ha logrado unir más a Occidente en su contra. Esto es cierto, pero también lo es que la situación está comenzando a estancarse, que Rusia ha logrado ganancias territoriales mediante las armas, que sigue conquistando terreno, y que sigue vendiendo gas a Europa.
Vayamos paso por paso.
Comencemos por el ataque inicial de Rusia al comenzar la agresión a Ucrania.
En este mapa de comienzos de marzo se muestra los frentes que Rusia abrió nada más comenzar la agresión a Ucrania. Cómo se puede apreciar, hay uno en el norte de Ucrania desde Bielorrusia y Chernóbil hasta Kiev, otros 3 en el nordeste de Ucrania hacia Konotep, Sumy y Járkov, otros 2 en el Donbás (este de Ucrania) para ampliar el terreno de los territorios rebeldes desde 2014, marcados en amarillo (uno en el norte para tratar de enlazar con Jarkov, y otro en el sur para tratar de enlazar con Mariúpol), y otros 2 desde Crimea (península al sur de Ucrania ocupada por Rusia desde 2014), uno hacia el oeste (Jerson, para después ir hacia Odessa) y otro hacia el este (Melitópol para después ir a por Mariúpol).
De este modo, Rusia pretendía dejar a Ucrania sin costa, expandirse por el este asegurando toda la frontera, y tomar Kiev. Vamos, una agresión completa en toda regla para hacerse con el país y situar en el poder a un gobierno favorable a sus intereses.
Sin embargo, lo que Rusia preveía como una operación relámpago de una única oleada en la que conseguiría tomar Kiev en apenas una semana, derrumbándose el ejército ucraniano a su paso, y logrando capturar o asesinar al presidente ucraniano Zelenski, pronto se vio que iría para largo, y que el ejército ruso comenzaba a estancarse.
¿Cómo es esto posible? ¿Acaso no tenía el ejército ruso más medios, más hombres, más experiencia, y se había preparado a conciencia para ello? Sí y no. Vayamos por partes.