sábado, 27 de octubre de 2018

¿Embargo de armas a Arabia Saudí?

Debido a falta de tiempo no he podido actualizar el blog lo que me hubiera gustado. Y hay muchos temas de los que quiero hablar. Así que me he decidido a hacer entradas cortas tocando un tema cada vez. Empiezo con Arabia Saudí y el escándalo en torno a Jamal Khashoggi, periodista saudí crítico con la monarquía de su país, que vivía en Turquía y que escribía para el Washington Post. 




En sus inicios entrevistó a Bin Laden cuando combatía en Afganistán contra los soviéticos. Más recientemente, había criticado la guerra en Yemen impulsada por el príncipe heredero saudí.

Al parecer se quería casar y fue al consulado saudí para tramitar los papeles, pero no salió de allí. Al menos con vida. Después de varios días de negación, Arabia Saudí ha reconocido que le mataron en el Consulado.

Se comenta que la inteligencia turca tenía micrófonos dentro del edificio y pudieron escuchar el interrogatorio a Khashoggi y cómo le mataban y desmembraban su cuerpo para sacarlo en valijas diplomáticas. También se ha filtrado que durante el interrogatorio los oficiales saudíes al cargo de este contactaron con la oficina de uno de los asesores del príncipe heredero saudí, y que este asesor les ordenó que le matasen.

Al parecer la CIA ha escuchado también las cintas de audio, y han hablado con el gobierno de Turquía para intentar que el príncipe heredero saudí salga ileso de esta atrocidad. Porque nadie en su sano juicio podría pensar que el asesor actuó por su cuenta y riesgo al ordenar la muerte de un periodista crítico en el Consulado de otro país. En su día ya hablé en el blog sobre el rumbo que está tomando Arabia Saudí bajo el mando de Mohamed Bin Salmán.

Lo cierto es que estremece pensar que si son capaces de matar a un periodista crítico que escribe para el Washington Post en un Consulado en un país extranjero, desmembrar su cuerpo, y sacarlo en valijas diplomáticas, ¿qué es lo que no harán dentro del país con gente que no escribe para un periódico extranjero y que no va a poder contar con protestas desde el exterior si les sucede algo?

 (El rey saudí y el príncipe heredero (los dos a la derecha) reciben al hijo y al hermano de Khashoggi (a la izquierda) para "ofrecerles sus condolencias". La cara del hijo al estrechar la mano al rey saudí lo dice todo).


Se sugiere que el gobierno saudí podría ofrecer levantar el bloqueo a Catar y entregar a algunos de sus hombres como responsables por el asesinato de Khasoggi para evitar salpicar al príncipe heredero. Veremos si Turquía se conforma con ello. En lo que coinciden muchos analistas es en que Erdogan está jugando magistralmente sus cartas. Está poniendo en evidencia a Arabia Saudí, y desde luego no es algo habitual para ellos, acostumbrados como están a hacer lo que quieren y ordenar a los demás. En la citada entrada mencionaba lo que pasó con el primer ministro libanés, con Catar, o el papel que juegan en Libia. También se podría sumar las sospechas existentes en el golpe de Estado en Egipto que desalojó a Mursi del poder, o en los golpes de Estado fallidos en Turquía y Jordania. Todo por quedarse ellos al mando y controlarlo todo.

También hay otros que dicen que Erdogan no es ejemplo de nada. Es cierto que la represión en Turquía contra los seguidores del movimiento Gülen (sospechoso de impulsar el golpe de Estado), está siendo despiadada. Pero desde luego yo no me atrevería a comparar la política o los métodos turcos con los saudíes. Ni de lejos.


De momento uno de los países más beligerantes con este escándalo, aparte de la propia Turquía, es Alemania, quien ha instado a los demás países a que dejen de vender armas a Arabia Saudí. El Parlamento Europeo también instó a ello, y, oh sorpresa, PP, PSOE y Ciudadanos se abstuvieron.

Claro que tampoco soprende si se tiene en cuenta lo que dijo la portavoz del gobierno sobre la venta de bombas a Arabia Saudí:



¿Qué más se necesita para dejar de vender armas a un país como Arabia Saudí? Por si no fuese poco la guerra de Yemen que está causando un desastre humanitario de proporciones bíblicas, ahora matan a un periodista crítico en el Consulado de otro país, desmembran su cuerpo, lo sacan en valijas diplomáticas, y lo esconden. ¿Y se supone que no hay que hacer nada al respecto? Pues me niego a pensar de esa forma. Que se actúe así debe tener consecuencias.

El problema es que vivimos en un mundo hipócrita. Es muy fácil establecer sanciones contra el gobierno de Venezuela y llamar dictador a Maduro, pero a ver quien se mete con Arabia Saudí cuando da empleo y dinero a los trabajadores de los astilleros. Por no hablar del petróleo. O del AVE de la Meca a Medina. Cuando la Ministra de Defensa intentó paralizar una entrega de bombas a Arabia Saudí, tuvieron que pararla los pies, al amenazar el gobierno de dicho país con paralizar la entrega de las corbetas que están construyendo en Cádiz. 

Pero la hipocresía más grande no es en mi opinión la de los políticos. Lo es la de los sindicatos. Claro, ellos defienden el trabajo. Y está muy bien. Pero si se supone que eres un sindicato pacifista y ecologista, no es muy coherente que fabriques armas o generes residuos tóxicos como en una central nuclear.


Me da que en este aspecto, como en tantos otros, la izquierda sabía mejor lo que hacía 100 años atrás. En la I Guerra Mundial hubo un movimiento fuerte de socialistas y sindicalistas contra la guerra que enfrentaba a pueblos para que muriesen los de siempre. ¿Fracasaron en parar la guerra? Sí. Pero al menos hubo quien lo intentó. Ahora, buena parte de la izquierda, es quien sale a defender que no haya embargo de armas a Arabia Saudí...porque se perdería trabajo.

Debe ser que me he perdido alguna lección de ética o algo. Pero ¿en qué momento se prioriza el trabajo sobre la vida humana? ¿Vamos a seguir fabricando y vendiendo armas que matan a gente inocente solo para mantener nuestros puestos de trabajo?

No quiero decir que mantenerlos no sea relevante. Pero lo que hay que intentar es que esos puestos de trabajo se adapten, y en vez de fabricar armas, fabriquen bienes industriales civiles. No puede ser que nuestra economía dependa de las armas. Ni de las drogas o la prostitución. Porque ya contabilizan para el PIB, y eso desde mi punto de vista es un engaño. La economía de un país no puede basarse en cosas que generan daño a los demás.
Al igual que en Colombia los cultivos de estupefacientes deben dar paso a cultivos de alimentos buscando la forma de que sean rentables, aquí se debe hacer lo mismo con las fábricas de armas. 




Tampoco es que haya que cerrar todas las fábricas de armas, porque desgraciadamente siguen siendo necesarias en determinadas ocasiones. Pero cuando se ve tan clarísimamente que un determinado país hace lo que hace, lo mínimo es dejar de venderle armas.

Vuelvo a lo mismo. Si se está aplicando sanciones contra el gobierno de Venezuela, ¿por qué no se hace lo mismo con el de Arabia Saudí?

Pues porque los intereses son más poderosos. En el PSOE tienen elecciones andaluzas dentro de poco, y Susana Díaz no quiere ni oír hablar de embargo de armas. Ciudadanos y el PP se pasan el día hablando de Venezuela, pero cuando se trata de Arabia Saudí dicen que hay que proteger los puestos de trabajo.

Lamentable. Muy lamentable las excusas que se están dando. Nos negamos a ver la realidad que tenemos ante nuestros ojos. Y no es otra que hay regímenes asesinos y dictatoriales. Arabia Saudí, Guinea Ecuatorial, China, Egipto, Nicaragua...

Pero claro, meterse con el débil como Venezuela es fácil. No digo que no haya que sancionar al gobierno venezolano. Pero hombre, si se hace con ellos, con más motivo habría que hacerlo con los gobiernos saudí, egipcio, chino, nicaragüense o guineano-ecuatorial. Sin embargo, ya sea porque son de los nuestros (¿cuándo ha condenado IU al gobierno nicaragüense o al chino por las innumerables violaciones de derechos humanos que cometen?), porque son demasiado poderosos (a ver quien se atreve a meterse con China cuando controla la deuda de muchos países y es uno de los principales socios comerciales), o porque nos interesa que se mantengan estables (cuestiones de migración con Marruecos por ejemplo hacen que criticar las políticas de este país sea poco menos que un suicidio), la cuestión es que solo se meten con los que pueden y quieren. Con los que quieren pero no pueden, o con los que pueden pero no quieren, nada.


Así de lamentable es todo. Tanto por parte de PP, PSOE y Ciudadanos, como de los sindicatos. E IU y PODEMOS que no hablen muy alto porque poco o nada dicen de Nicaragua, Irán o China.


Por quedarnos con algo positivo, al menos el escándalo que se ha cometido con Khashoggi ha servido para remover algunas conciencias. Ya podía haber sucedido antes con la guerra de Yemen o el bloqueo a Catar. Pero más vale tarde que nunca. Esperemos que no sea un espejismo y que a partir de ahora se presiones de forma más enérgica a Arabia Saudí.

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