lunes, 5 de enero de 2026

Trump captura a Maduro. ¿Y ahora qué?

Después de meses de avisos y de una presión en aumento, finalmente Trump ha dado la orden de capturar a Maduro junto a su esposa Cilia Flores en territorio venezolano y llevarlos ante la justicia estadounidense por cargos de narcotráfico. Para ello las fuerzas armadas estadounidenses llevaron a cabo una operación militar bombardeando sitios estratégicos de Caracas con el objetivo de bloquear las defensas anti aéreas, y a través de helicópteros y aparentemente de un informante de la CIA, consiguieron llegar a dónde se encontraba Maduro y capturarle junto a su esposa antes de que pudiera refugiarse. Tras su captura, han procedido a trasladarle a EEUU para enfrentarse a la justicia. 

Según las primeras informaciones, esta acción junto a los bombardeos, habrían causado unos 80 muertos, todos del lado venezolano, incluyendo entre ellos a 32 cubanos que se encontrarían protegiendo a Maduro, y EEUU estaría preparado para un segundo ataque si fuese necesario. Entre los estadounidenses solo hubo algunos heridos. Además, se informó de que entre los objetivos atacados figuraba el Cuartel de la Montaña, desde donde Chávez dirigió el intento de golpe de Estado en 1992 y donde reposaban sus restos en un mausoleo, aunque posteriormente se ha confirmado que esto fue una noticia falsa y que el mausoleo no fue atacado.


(Maduro siendo conducido por agentes de la DEA a su llegada a EEUU)

Aquí hay muchas cosas que analizar. Comencemos por el narcotráfico. Trump asegura que el gobierno de Maduro está relacionado con el Cartel de los Soles y el Tren de Aragua, dos grupos criminales que trafican con drogas que llegan a EEUU.

El Cartel de los Soles estaría formado por miembros de las fuerzas armadas de Venezuela que se aprovecharían de su posición para negocios ilícitos: tráfico de drogas, minería ilegal y contrabando de combustible. Desde 2020 la justicia estadounidense ha situado a la cúpula política de Venezuela como los jefes de este Cártel, con Maduro a la cabeza, llegando a ofrecer hasta 50 millones de dólares a quien facilitase su captura. Además, en 2025, designaron al Cártel de los Soles como organización terrorista.

Ya previamente se había capturado en España a Hugo Carvajal, conocido como "el pollo Carvajal", ex general de contrainteligencia militar de Venezuela, y extraditado a EEUU donde estaba acusado por narcotráfico por sus vínculos con las FARC, habiendo permitido supuestamente el paso de cocaína entre Colombia y Venezuela. Es un caso bastante paradigmático, porque antes de su detención había roto con Maduro y reconocido a Guaidó como presidente legítimo. Para evitar su extradición, habría ofrecido información sensible sobre la financiación de Podemos por parte de Venezuela, que finalmente fue archivada. Una vez extraditado, se reconoció culpable, y pactó con la fiscalía estadounidense entregar información sensible sobre el gobierno de Maduro y su relación con el Tren de Aragua.

En realidad, lo que los analistas dicen sobre el Cartel de los Soles, es que más que una red de narcotráfico, es un sistema de corrupción generalizada en la que se permite el soborno de militares para permitir el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas, y de ese modo que el poder político se asegure el respaldo del poder militar, que ve cómo sus ingresos aumentan debido a estos sobornos.

Además, cabe recordar que dos sobrinos de Maduro ya fueron detenidos en su día en 2015 en Haití por la DEA estadounidense después de que intentasen transportar droga hasta EEUU. Fueron liberados en 2022 en un intercambio de prisioneros con Venezuela.

Otro caso parecido al de Carvajal fue el de Alex Saab, ciudadano colombiano investigado por ser el testaferro de Maduro. Colombia y EEUU le acusaban de lavado de dinero procedente del narcotráfico y de actividades fraudulentas. Finalmente fue detenido en 2020 en Cabo Verde y extraditado a EEUU en 2021, aunque fue indultado por Biden en 2023 en otro intercambio de prisioneros. El propio Baltasar Garzón se involucró en la defensa de Saab.


(De izquierda a derecha: Alex Saab, Nicolás Maduro, y Hugo "el pollo" Carvajal)

También cabría citar a Tarek El Aissami, quien fue vicepresidente del gobierno, y que acabó preso en Venezuela por escándalos de corrupción, aunque hay quien apunta a que la verdadera causa de su detención obedecía más a guerras internas dentro del régimen. EEUU le acusaba también de vínculos con el narcotráfico.

En cuanto al Tren de Aragua, es un grupo criminal de Venezuela que también en 2025 fue designado como organización terrorista por parte de EEUU. Al parecer, sus orígenes se sitúan en las cárceles venezolanas, cuando el gobierno de Chávez cedió su control a los presos, a fin de evitar muertes. La oposición venezolana ha denunciado nexos de este grupo criminal con el gobierno de Maduro, que lo utilizaría para reprimir a manifestantes.

El Tren de Aragua ha protagonizado enfrentamientos con el ELN y los grupos disidentes de las FARC por el control de la ruta del narcotráfico. Una de sus particularidades es que no opera solo en Venezuela, sino que ha extendido sus redes a otros países del continente americano y España, aprovechando la emigración masiva de venezolanos. Según EEUU, el Tren de Aragua estaría vinculado al Cartel de los Soles, quien le otorgaría impunidad para operar.

Los ataques a supuestas narcolanchas en el mar Caribe que ha venido realizando EEUU en estos últimos meses, serían contra este grupo, que transporta cargamentos de droga mediante este método. Entre sus actividades ilícitas, aparte del narcotráfico también se sitúan la extorsión, el secuestro, el contrabando, la minería ilegal, el robo, la trata de personas con el fin de explotación sexual, o el tráfico de migrantes.

Aun cuando la relación del gobierno de Maduro con el Cartel de los Soles y el Tren de Aragua fuese cierta y se lograse probar en los tribunales, lo que por cierto no me parece tan sencillo, eso no quita para que EEUU haya utilizado el narcotráfico como excusa para desalojar a Maduro del poder.


(Cartel publicado por las autoridades de EEUU en el que se ofrecía una recompensa de 50 millones de dólares por información que condujese al arresto de Maduro por los cargos de narcotráfico).

Si realmente EEUU estuviese tan preocupado por el narcotráfico, además de a Maduro habría capturado a otros líderes del régimen venezolano a los que también incluye en el Cártel de los Soles, como Vladimir Padrino o Diosdado Cabello. O también habría operado en México, Colombia, Ecuador, Bolivia o Perú, que son países donde se produce la droga o desde donde entra a EEUU. Pero por el momento no lo ha hecho, a pesar de que Trump ha amenazado con hacerlo en México y Colombia, donde los gobiernos que hay no son de su agrado. En cambio, cuando son de su cuerda política, como ahora en Ecuador o Bolivia, no dice nada al respecto. Es más, Trump ha indultado al ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández, que estaba cumpliendo condena en EEUU por delito de narcotráfico, ya que, como explicó él mismo, es del mismo partido político que ha ganado recientemente las elecciones en EEUU, y a quien el propio Trump apoyó. Asimismo, alegó que la condena a Hernández había sido injusta y motivada políticamente.

Es decir, Trump no siente ningún respeto por la justicia de su país, sino que la utiliza en su propio beneficio. Cuando le conviene la utiliza a su favor para justificar la captura de un enemigo político, como Maduro, mientras que cuando no, la desprecia alegando que tiene motivaciones políticas, como con el indulto a Hernández, o a todos los que participaron en el asalto al Capitolio en protesta por el resultado de las elecciones de 2020 que dieron como vencedor a Biden.

Pero es que además, el propio Marco Rubio, secretario de Estado, ha asegurado que a Maduro se le ofreció en repetidas ocasiones abandonar el poder y marchar al exilio, y que éste lo había rechazado. Es decir, está confirmando indirectamente que el narcotráfico no ha sido más que una excusa para capturarle, y que lo que realmente buscaba EEUU es que saliese del poder, ya fuese capturándole, o que este se marchase al exilio a otro país. De hecho, en su día se informó de posibles destinos que estaría barajando: Cuba, Turquía, Irán, Rusia, Bielorrusia o China. Pero como finalmente Maduro no aceptó marcharse al exilio, Trump decidió dar la orden de capturarlo.

Y aquí entramos en el derecho internacional, y en la operación a todas luces ilegal que ha realizado EEUU para lograr su detención. Para empezar, la acción de bombardear supuestas narcolanchas en el mar Caribe que supuestamente tenían como destino EEUU es ilegal, por la sencilla razón de que EEUU no tiene jurisdicción en esas aguas. Además, no han presentado ni una sola prueba de que realmente fuesen narcolanchas y no otro tipo de embarcaciones. Y aunque lo fuesen y tuviesen jurisdicción, lo lógico sería que hubiesen procedido a su intercepción, para detener y juzgar a quienes estuviesen dentro de las mismas, en vez de proceder a disparar sin siquiera intentar detenerles. El propio Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha abroncado al gobierno estadounidense por esto.

Y para continuar, obviamente la última acción bombardeando posiciones venezolanas para dejar fuera de juego sus defensas antiaéreas y facilitar así la operación de captura de un presidente de otro país para su traslado a EEUU, es también ilegal, por muy buscado que estuviese por la justicia estadounidense.

Gente poco sospechosa de ser partidaria de Nicolás Maduro, como Marine Le Pen o Jordan Bardella, de Agrupación Nacional en Francia, han dicho que la operación realizada por EEUU es ilegal, ya que viola la soberanía de otro Estado.


(Marine Le pen a la izquierda, y Jordan Bardella a la derecha)

Tal vez Vox, a quien tiempo le ha faltado para aplaudir la operación de su amado líder, debería reflexionar y seguir más los pasos de Le Pen, quien no teme criticar a Trump cuando hace algo que no le convence. Claro que Le Pen y su partido están en condiciones de aspirar a la presidencia de Francia, cosa que por el momento Vox tiene lejos en España. Me aventuro a pensar que este seguidismo incondicional de Trump tiene algo que ver en esto.

Por mucho que nos desagradase el régimen de Maduro y señalásemos el fraude en las elecciones y la represión a la oposición, eso no quita para que se haga hincapié en que EEUU no puede tomarse la justicia por su mano cuando le venga en nada. Más que nada porque eso crea un precedente muy peligroso. Hoy es Maduro, pero mañana puede ser cualquier otro presidente que no le caiga bien a EEUU por el motivo que sea, y eso no es aceptable.

Y tampoco tenemos que creer que EEUU ha realizado esta operación por el bien de Venezuela, la democracia o la libertad. EEUU ha capturado a Maduro porque le interesa. De hecho, en la rueda de prensa que organizaron para anunciarlo, Trump mencionó varias veces el petróleo, de cómo a partir de ahora EEUU se va a asegurar de que el petróleo de Venezuela fluya a EEUU. Esa parece que es la verdadera razón, y es que ni siquiera se molestan en ocultarlo, lo reconocen abiertamente.

De hecho, quien tiene un problema serio ahora mismo es la oposición venezolana, ya que Trump ha asegurado que EEUU va a dirigir el país en coordinación con Delcy Rodríguez, hasta ahora vicepresidenta del gobierno. Es decir, con el régimen de Maduro. Se supone que para conducirlo hacia una transición política y evitar el riesgo de una confrontación civil, y que si no hacen lo que se espera de ellos, estarán preparados para un segundo ataque. Pero dirigir el país desde la distancia es muy fácil de decir y no tan fácil de hacer. De momento Delcy Rodríguez ha criticado duramente a EEUU por la operación contra Maduro. Hay quien dice que esta crítica es para consumo interno, y que realmente va a colaborar con EEUU. Veremos. Pero lo que está claro es que Trump no confía en Corina Machado, de quien dijo que no tiene el respaldo popular venezolano. Entiendo que se refiere a que no puede controlar al ejército ni a las fuerzas y cuerpos de seguridad, que son quienes al fin y al cabo pueden decidir qué rumbo toma el país. De todas formas hay quien apunta a que Trump estaría resentido con Corina porque esta aceptó el nobel de la paz, dado que él pensaba que tenía que haber sido para él, y que por eso ya no la acepta como posible líder para Venezuela.


(Delcy Rodríguez, vicepresidenta (izquierda), Diosdado Cabello, ministro de interior y justicia (centro), y Vladimir Padrino, ministro de defensa (derecha), son quienes ahora estarían al frente del país)


Con lo cual, todos los líderes opositores venezolanos que están en el exilio, guardan un silencio apabullante, manteniéndose a la expectativa de los acontecimientos, ya que está claro que es EEUU quien está dirigiendo el asunto, y ellos poco pueden hacer por el momento.

Por cierto que todo esto deja en muy mal lugar a Zapatero y todos sus intentos de mediación, que está claro que no han servido de nada, ya que el régimen nunca ha aceptado unas elecciones limpias, y al final se ha llegado al resultado que estamos viendo a día de hoy.

Si de verdad le importase la libertad a EEUU, presionaría a otros países aliados suyos para que diesen pasos hacia una mayor democracia, como Egipto o Arabia Saudí, por ejemplo. Pero no lo hace, porque en realidad para EEUU lo importante no es esto, sino que esos países estén alineados con él o no. Egipto y Arabia Saudí lo están, con lo cual presionar para que haya democracia en esos países no es un objetivo. En cambio Cuba, Venezuela o Irán no están alineados con EEUU, con lo cual pueden presionar alegando el argumento de la democracia.

Habrá que ver cómo queda Venezuela, pero si se interrumpe el flujo de petróleo hacia Cuba, este último país lo va a pasar muy mal. Ya tiene muchos cortes de luz diariamente, y si encima deja de recibir petróleo, la situación se acercará al colapso. La población de la isla está muy cansada de los gobernantes y de la represión, con lo que no sería de extrañar que hubiese un levantamiento popular que el gobierno cubano tuviese que reprimir duramente, con el escándalo que eso supondría. Y con Trump en la Casa Blanca, no es de extrañar que intentase llevar a cabo una operación parecida a la de Venezuela.

Algo parecido pasa con Irán. Israel presiona a Trump para impedir que Irán vuelva a rearmarse y a reanudar su programa nuclear. Con lo que tampoco habría que descartar que traten de imponer un cambio de régimen en el país, máxime cuando hay protestas allí debido al coste de la vida y a la devaluación de la moneda.


(En este gráfico se puede apreciar la devaluación del rial en Irán respecto al dólar, intercambiándose un dólar actualmente por más de millón y medio de riales, cuando hace apenas un año se intercambiaba por 800.000).  

Y aunque parece lejano e improbable, Trump tiene en el punto de mira a Canadá y Groenlandia, de quienes ya ha dicho en más de una ocasión que le gustaría que formasen parte de EEUU. Por ello creo que los gobiernos y la UE deberían ser más contundentes en la crítica a la operación de Trump. Vale que a ninguno le gustase Maduro, pero como decía Le Pen, no se puede consentir una violación de la soberanía de un Estado de esa manera, porque crea un precedente muy peligroso. Y además es algo que realiza EEUU por su cuenta, sin el aval de la ONU, ni siquiera sin el aval del Congreso de EEUU, al que supuestamente tendría que haberle pedido autorización. Alegaron en cambio que debían mantener la operación en secreto para asegurar su éxito. Tal vez sea así, pero eso no quita para que la operación fuese ilegal.

Porque por esa regla de tres, cualquiera puede actuar cuando lo considere. Rusia lo ha hecho en Ucrania y le hemos impuesto sanciones. Pero claro, con EEUU no nos atrevemos. ¿Y quien dice que China no esté tomando nota de todo esto y el día de mañana no decida actuar en Taiwán por su cuenta y riesgo? ¿Por qué habríamos de criticarles, condenarles o sancionarles si no lo hemos hecho con EEUU? El mundo no puede quedar reducido a la ley del más fuerte. Si el derecho internacional está ahí, es para algo. Y si alguien se lo salta, debería haber consecuencias, incluso si es el país más poderoso del mundo. Pero claro, nadie quiere ir a un enfrentamiento abierto con EEUU, porque sabe que tiene todas las de perder, y más con alguien como Trump, con el ego que tiene.

Sí que ha habido algunos presidentes o ex presidentes que han levantado más la voz, como BoricPetro o Lula. Pero creo que Trump confía en que estos dos últimos pierdan las elecciones este año, lo que supondría la confirmación del giro definitivo a la derecha de América Latina, siguiendo los pasos de Argentina y más recientemente de Chile, Bolivia y Ecuador.

De todos modos nada de esto es como para extrañarse. EEUU lleva haciendo lo que quiere durante mucho tiempo, e Israel con su permiso también, sin que nunca se les haya dicho nada por ello. Ya sucedió con el gobierno de Obama cuando asesinaron a Bin Laden en Pakistán, sin proceder a su captura ni llevarle a juicio ni solicitar la autorización de Pakistán para llevar a cabo la operación. O cuando Bush decidió atacar Irak en 2003, sin el respaldo de la ONU. Por no hablar de los drones que han estado bombardeando objetivos en Pakistán y Afganistán, negándoles a los bombardeados el derecho a juicio.

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