domingo, 22 de marzo de 2026

Siria, un año después

Ya ha pasado más de un año desde que sucedió lo imposible y el régimen de Al Asad cayó ante el empuje rebelde comandado por Al Joulani, hoy conocido como Ahmed Al Sharaa. Así lo comenté en el blog en dos artículos. El primero, centrado en un repaso de la guerra civil siria y en el éxito de la ofensiva rebelde de finales de 2024 que derrotó al régimen.

Y el segundo, comentando las primeras medidas que tomaron los rebeldes tras hacerse con el poder, en especial la liberación de presos, así como en los retos que enfrentaba el país y en analizar la evolución de la figura de Al Joulani (Ahmed Al Sharaa).

Pues bien, habiendo pasado ya un año desde aquello, creo que podemos empezar a analizar en qué situación se encuentra el país y qué es lo que ha sucedido desde entonces.

Ha costado tiempo, un año, pero al fin el Congreso de EEUU ha eliminado de forma permanente las sanciones que se habían impuesto sobre Siria debido al régimen de Al Asad. No ha sido de un día para otro, y el nuevo gobierno sirio ha tenido que pelear para lograrlo. Pero una vez conseguido, suponen un alivio económico ya que permiten comerciar y atraer inversión extranjera, algo muy necesario teniendo en cuenta que el país ha estado 13 años en guerra y hay mucho que reconstruir.

La electricidad, algo fundamental, está volviendo con un suministro regular al país, gracias a la ayuda de países vecinos como Arabia Saudí y Qatar. Recordemos que lo habitual era que apenas hubiese 2-3 horas de electricidad al día. El apoyo financiero y político de los países árabes y de Turquía está resultando fundamental para que el gobierno sirio pueda garantizar servicios públicos al poder pagar a los funcionarios.

Ahmed Al Sharaa se ha preocupado de extender contactos y acudir a foros internacionales, como el encuentro anual que celebra la asamblea general de la ONU, donde se dio una imagen muy curiosa al ser entrevistado por nada más y nada menos que el general estadounidense Petraeus quien fue director general de la CIA, y que estaba destinado en Irak cuando Al Sharaa se encontraba precisamente en una cárcel iraquí por haber acudido allí para luchar contra la invasión estadounidense.

 

(Al Sharaa, izquierda, siendo entrevistado por Petraeus, derecha, aprovechando la visita del primero a Nueva York en el marco de la cumbre de la ONU en septiembre de 2025)

 

Con Rusia, de quienes fueron enemigos durante mucho tiempo, parece que hay entendimiento, aunque Al Sharaa condiciona la permanencia de las bases rusas en Siria a que este país conceda la extradición de Al Asad, quien está refugiado en Rusia, para que sea juzgado en Siria, algo de lo que por el momento Rusia no parece estar dispuesta a conceder.

También se ha llegado a reunir con Trump, y de hecho la mediación estadounidense está resultando muy importante para los dos principales problemas a los que se ha enfrentado el gobierno de Al Sharaa durante este primer año: Israel y la milicia kurda del SDF.

Comenzando con Israel, el gobierno de Netanyahu ha aprovechado la ocasión para ganar terreno, haciendo bueno el dicho de "a río revuelto, ganancia de pescadores". De este modo, ha procedido a ocupar territorio del sur de Siria, con la excusa de proteger a la comunidad drusa. Lo que está probado es que el gobierno de Israel está pagando y armando a milicianos drusos para que se nieguen a llegar a un acuerdo con el gobierno sirio e insistan en reclamar la independencia de su zona respecto a Siria, algo obviamente totalmente inasumible para el gobierno sirio.

Junto a esta ocupación de territorio, Israel ha llevado a cabo en numerosas ocasiones bombardeos sobre posiciones del ejército sirio, para diezmar su capacidad de combate, en especial su fuerza aérea, alegando de nuevo la protección de la comunidad drusa como excusa. Tampoco le ha temblado el pulso para bombardear incluso el palacio presidencial en Damasco.

Empujado por EEUU a la mesa de negociación, el gobierno israelí exige a Siria que mantenga el sur del país desmilitarizado, como condición para retirarse de los territorios que ha ocupado ilegalmente.

Esto supone un problema para el gobierno sirio, quien como es lógico quiere controlar la totalidad de su territorio, y no dejar una parte del mismo sin presencia militar. Israel en cambio juega la carta de que tiene que velar por su propia seguridad, y de que la única forma de hacerlo es o bien con tropas sobre el terreno, o bien que el gobierno sirio proceda a desmilitarizar la zona.

Habrá que ver si ambos países consiguen llegar a un acuerdo. No es sencillo, pues los intereses de ambos son contrapuestos, pero a EEUU le interesa que Siria sea estable, e Israel no está ayudando en ese sentido, con lo que Trump podría ejercer presión sobre Netanyahu para que acabe cediendo. Por el momento, han acordado la creación de una célula de comunicación conjunta bajo la supervisión de EEUU para resolver disputas rápidamente de forma pacífica. 

 

(Al Shaibani (izquierda), ministro de exteriores de Siria, junto a Thomas Barrack (derecha), enviado especial de EEUU para Siria)

Veremos si basta con ello. Ojalá consigan llegar a un acuerdo amplio, porque de lo contrario Israel continuará ocupando territorio sirio y bombardeando cuando se le antoje, lo que supone una fuente de inestabilidad mayúscula para el país.

 

El otro avispero principal al que se ha enfrentado el nuevo gobierno sirio han sido las milicias kurdas denominadas SDF. 

Durante la guerra civil esta milicia dominó una una buena parte del noreste del país, centrándose en combatir al Estado Islámico, contando para ello con el apoyo de EEUU. El régimen sirio llegó a un acuerdo tácito con las SDF para no enfrentarse mutuamente y dejarles que administrasen esa región, mientras se centraba en combatir a los rebeldes.

Esto no sentó nada bien a Turquía, que veía una amenaza seria para su seguridad que las fuerzas kurdas controlasen gran parte de la frontera, ya que esto permitía a comandos terroristas del PKK refugiarse en Siria para escapar de las fuerzas de seguridad turcas. De este modo, Turquía llevó a cabo varias operaciones militares en Siria, apoyándose en determinados grupos rebeldes, para desalojar de parte de la frontera, que no de toda, a las SDF.

Una vez que cayó el régimen de Al Asad, se establecieron conversaciones entre el nuevo gobierno sirio y las SDF. Entre los principales objetivos estaba el incorporar a las SDF al ejército regular sirio. Esto resulta clave, ya que de lo contrario, el que operen diversas milicias en un mismo país que obedecen a diferentes mandos, nunca suele acabar bien, como ya vimos tristemente en Libia.

Por su parte, las SDF querían asegurarse puestos de mando y control, así como cierta autonomía para la región que dominaban. No en vano, controlaban buena parte de los pozos petrolíferos de Siria, y obviamente el gobierno sirio quería que estos volviesen a su dominio, ya que del comercio petrolero depende buena parte de los ingresos que genera el Estado. 

Además, precisamente por el combate que durante años las SDF libraron contra el Estado Islámico, estaban al cargo de numerosas prisiones en las que estaban recluidos miles de combatientes de este grupo, junto con sus familias.

Por todo ello, el llegar a un entendimiento entre el gobierno sirio y las SDF resultaba crucial para la viabilidad del país. Para ello se llevaron a cabo múltiples rondas de negociaciones, y se esbozaron numerosos acuerdos, pero las SDF siempre pospusieron su aplicación.

 

(Mazloum Abdi (izquierda), comandante de las SDF, en el momento de firmar el acuerdo en marzo de 2025 con Al Sharaa (derecha), que no se llegó a implementar)

Finalmente, el nuevo gobierno sirio se cansó de esperar y renegociar, y en un golpe de timón que recuerda al que dio para lograr la caída del régimen, ha conseguido doblegar la resistencia de las SDF en diferentes planos.

El primero, en el plano cultural, al aprobar un decreto por el que se reconocía la nacionalidad de los kurdos sirios, algo que pese a que pueda sorprender, no era oficial ni lo había sido nunca bajo el régimen del partido Baath en Siria. Es decir, acababa con una injusticia de más de 60 años. Además de la nacionalidad, reconocía oficialmente el idioma kurdo, que a partir de ahora podrá enseñarse en las escuelas. Y también reconocía festividades kurdas en el calendario oficial.

Sin duda gestos poderosos que se venían reclamando y que contribuyen a incluir y reconocer a la población kurda dentro del Estado sirio.

El segundo plano, ha sido el militar. Aprovechando o excusándose en las escaramuzas que se estaban produciendo entre las SDF y el ejército sirio en Alepo, el gobierno sirio lanzó una ofensiva que al principio parecía destinada a expulsar a las SDF de Alepo, como había sido acordado previamente y que no se acababa de cumplir.

Pero tras el éxito de esta misión, las tribus árabes integrantes de las SDF comenzaron a rebelarse contra los mandos kurdos, y a aliarse con el ejército sirio. De este modo, consiguieron en apenas unas semanas retomar el control de todos los territorios que las SDF controlaban en el país.

Esto demuestra una vez más la genialidad militar de Al Sharaa, y la estupidez de los mandos de las SDF, que pudiendo haber alcanzado un acuerdo mucho más ventajoso para sus intereses, debido a su arrogancia ahora se han visto obligados a claudicar y firmar un acuerdo mucho menos beneficioso para ellos.

De este modo, las SDF pasarán a integrarse en el ejército sirio, y en aquellas zonas donde la población kurda sea mayoritaria tendrán cierta autonomía y puestos de responsabilidad. Los pozos petrolíferos y las principales ciudades árabes que estaban en manos de las SDF, como Deir el Zzor y Raqqa, vuelven a manos del gobierno sirio, después de muchos años de ocupación primero del Estado Islámico y después de las SDF.

EEUU, el gran valedor de las SDF, trataba de empujarlas para llegar a un acuerdo, pero finalmente, viendo que eran reacias a ello, y que el ejército sirio tenía dominado el asunto en el eje militar, han acabado por asumir la situación y tratar de salvar diplomáticamente lo poco que puedan para las SDF, a las que tanto apoyaron durante tantos años. Las bases militares que ocupaban en el territorio controlado por las SDF han sido abandonadas, y los militares estadounidenses se han desplazado hasta Irak.

Ahora el gobierno sirio controla toda la frontera, algo de lo que Turquía estará muy satisfecha, ya que esto priva a los kurdos del PKK de refugiarse en zonas controladas por las SDF.

Por supuesto, no podía faltar, ha habido algunos elementos extremistas dentro de las SDF, a los que no les ha gustado nada esto y han aprovechado para realizar matanzas, ya sea de civiles o de prisioneros. Hay quien alega que los responsables podrían ser miembros del PKK o remanentes del régimen. 

No me extrañaría que fuera el caso, y esto desmonta, por si no estaba desmontado ya, el mito de que las SDF eran el grupo más loable de todos los que lucharon en la guerra civil siria. Nada más lejos de la realidad. Las SDF se han impuesto en zonas árabes pese al rechazo de la población local, y no han destacado precisamente por su buen trato con los prisioneros, o con gente que les pudiese criticar. Numerosos han sido los arrestados, torturados o ejecutados por osar levantar la voz contra ellos. 

Así que no es de extrañar que al final las tribus árabes se hayan cansado de ellos y hayan aprovechado la ocasión para expulsarles y retomar el control de las ciudades que les pertenecían, aliándose para ello con el nuevo gobierno sirio, recibiendo con los brazos abiertos al ejército sirio.

 

(Residentes de Tabqa, en la provincia de Raqqa, derriban una estatua conmemorativa de las SDF tras la liberación de la ciudad)

Una parte significativa de los prisioneros del Estado Islámico han sido trasladados a cárceles iraquíes con la ayuda de EEUU, para ser juzgados allí. Conviene recordar que además de presuntos yihadistas, estaban encarcelados también sus familiares, incluyendo miles de mujeres y niños, y que mientras estuvieron en las cárceles gestionadas por las SDF no fueron sometidos a juicio, ni siquiera tenían formulación oficial de los cargos de los que se les acusaba. Esto cambia ahora que llegan a Irak, donde se espera que sean juzgados por tribunales iraquíes. Se espera también que buena parte de ellos sean repatriados a sus países de origen.

Otra parte importante de los prisioneros logró fugarse en medio del caos provocado por el abandono de posiciones de las SDF encargadas de gestionar las prisiones y campos de prisioneros como el de Al Hol, que llegó a albergar a decenas de miles de prisioneros, hasta que llegó el ejército sirio 10 horas después para hacerse con el control. Capturaron a algunos de los fugados, y procedieron a clausurar el campo de Al Hol y trasladar a los prisioneros a otros recintos dentro del país

Las SDF, como no podía ser de otra manera, echan balones fuera y dicen que abandonaron las prisiones ante el desinterés internacional. El ISIS por su parte, podría haber ayudado en la fuga de prisioneros, y está por ver si consigue reorganizarse dentro de Siria. 

Por su parte, algunos líderes políticos europeos como Marine Le Pen se escandalizan ante la derrota de los kurdos y lamentan la victoria de los "islamistas" a quienes comparan con el ISIS, demostrando una vez más no tener ni idea de lo que sucede sobre el terreno, o peor, tenerla y manipularla para transmitir su mensaje político.

En cualquier caso, la amenaza del ISIS me parece un problema menor que el de Israel o el de las SDF para el nuevo gobierno sirio, porque de hecho este viene colaborando con EEUU en su lucha contra el Estado Islámico, y no ha dudado en prestar su colaboración cuando EEUU ha decidido atacar posiciones del Estado Islámico en Siria, uniéndose a la coalición internacional contra el mismo. Pese a que el ISIS no tiene ni mucho menos la fuerza que tenía antes, aún sigue habiendo algunos grupos que operan desde el desierto. 

Unido a ello, podemos hablar de cómo el nuevo gobierno sirio ha ido marginando a los sectores más radicales y extremistas que combatieron en su día a su lado en la guerra civil. Los que seguían vinculados a Al Qaeda, como Hurras Al Din, anunciaron su disolución poco después de que cayese el régimen. Y los demás grupos más islamistas o yihadistas, se han ido integrando en la estructura del ejército sirio. Esto podría parecer mal para alguien que no tenga la suficiente información, pero de hecho es algo positivo, ya que de esta forma se les tiene controlados y se evita que marchen a su aire y operen por su cuenta.

De hecho, ese control de los extremistas tal vez esté yendo demasiado lejos, pues por ejemplo en diciembre se procedió a arrestar a Bilal Abdul Kareem, periodista estadounidense convertido al Islam que llevaba años asentado en Siria e informando sobre la guerra. No es la primera vez que es detenido por HTS, pero sí la primera desde que cayó el régimen, y la razón, como anteriormente, son las críticas que realizaba, acusando al nuevo gobierno sirio de desviarse de un camino islamista al por ejemplo colaborar con EEUU para combatir al Estado Islámico, o al incluir arte y música en el currículum escolar quitando horas a la religión.

Podrán gustarnos más o menos sus opiniones, pero si solo eran eso y no estaba incitando a un levantamiento armado, no se le debería arrestar solamente por ello. Y si lo hacen, por lo menos que se sepa de lo que le acusan y que tenga derecho a un abogado y a un juico justo. El caso de Bilal es un ejemplo, bastante mediático, pero como él hay bastantes más, que están en prisión sin que se les haya formulado cargos oficiales ni sepan exactamente de qué se les acusa. Esperemos que esto no vaya a más, y que más pronto que tarde se aclare su situación.

Finalmente, otra espina continúa siendo los remanentes del régimen, partidarios de Al Asad, que siguen intentando desestabilizar, ya sea con tráfico de drogas desde el Líbano, o provocando levantamientos y matanzas como la que sucedió en marzo de 2025 en la costa siria, y que el gobierno sirio reprimió, cometiendo también matanzas de civiles varias de sus unidades, por lo que se abrió una investigación para depurar responsabilidades. 

En julio, la comisión encargada de esta investigación concluyó que las matanzas de civiles no habían sido ordenadas por el ejército, sino que trataron de detenerlas, y compuso un listado de las personas que se sospechaba que habían estado involucradas en dicha matanza, tanto contra los alauitas como contra las fuerzas de seguridad. Algunos de ellos fueron arrestados, y recientemente ha comenzado el juicio contra una parte de estos. 

Aún siendo muy grave esta matanza, creo que hay que reconocer que el gobierno sirio supo sobreponerse y actuar en consecuencia, investigando lo ocurrido, arrestando a los responsables, y llevándolos a juicio.

Esto nos lleva al marco interior, cómo se está estructurando Sira legal y jurídicamente, tras 60 años de gobierno de Baath. El propio Ahmed Al Sharaa dijo que aspira a que haya elecciones en Siria, pero que tardarán, porque primero hay que recomponer el Estado tras tantos años de guerra. De hecho, uno de los problemas principales para que se celebren elecciones es la elaboración del censo. Hay que actualizarlo, eliminar a las personas que han muerto durante estos años, y dar la posibilidad a todos los sirios que están en el exterior, que son muchísimos, de votar. Lo cual evidentemente no es nada fácil y requiere de un esfuerzo organizativo mayúsculo.

Por cierto que conviene señalar que una parte significativa de los refugiados sirios (se estima que ya más de un millón) y de los desplazados internos (3 millones) ha vuelto a su lugar de origen. Esto sin duda es una buena señal, que indica que hay muchos sirios que consideran que la situación es lo suficientemente estable como para volver, y no se ven amenazados o consideran que haya un riesgo excesivo para su seguridad. Lo cual por cierto vuelve a demostrar una vez más que el principal obstáculo para que los refugiados sirios volviesen a su país, era el régimen. Una vez que este ha caído, es cuando están empezando a volver. Pese a ello, obviamente sigue habiendo muchos sirios que de momento no se plantean o se atreven a volver. No ha pasado tanto tiempo y aún hay muchas cosas que solucionar, pero parece que las cosas van por buen camino. 

Turquía o Líbano por ejemplo se enfrentan ahora a un dilema, ya que albergaban muchos refugiados sirios que trabajaban por menor salario, lo que complicaba las cosas con la población turca o libanesa local, pero también daba un empujón a la economía de dichos países. Ahora que muchos están volviendo, la economía turca y libanesa se está resintiendo, ya que no puede acudir a esa mano de obra barata. Esto demuestra una vez más el dilema de la inmigración. Afecta a la población local que se ve obligada a competir con un salario más bajo, pero también a la economía local, que se beneficia de ello.

Así pues, aunque la promesa de elecciones libres está ahí, de momento no se espera que se celebren a corto plazo, al menos hasta que se estabilice la situación. Esto no significa que no se esté avanzando en la arquitectura del nuevo sistema político sirio, y de hecho Al Sharaa nombró a un comité de expertos que presentó una constitución provisional, la cual tiene una duración prevista de 5 años. Del mismo modo se ha creado una especie de parlamento, para el cual una parte de los ciudadanos pudieron votar en octubre y elegir a sus representantes, aunque esta votación no se realizó en todas las ciudades por cuestiones de seguridad, y los candidatos fueron nombrados por el presidente o por comités locales que obedecían a un comité electoral central del que sus miembros también fueron nombrados por el presidente. Con la reciente liberación de las ciudades del noreste, se ha informado de que se planea celebrar elecciones también allí, para acabar de componer el parlamento. 


(Al Sharaa (izquierda) visitando un colegio electoral de Damasco en las elecciones al parlamento celebradas en octubre de 2025)

Respecto al poder judicial, se establece que es independiente, aunque el presidente nombra a los miembros del tribunal constitucional. Es bastante evidente que la situación está lejos de ser la ideal, y no se puede hablar por el momento de una democracia. El plazo de 5 años de vigencia de la constitución provisional se antoja demasiado elevado. Habrá que ver cómo se desarrolla la redacción de la constitución definitiva, tarea encomendada al nuevo parlamento, junto a la creación de la ley electoral que rija la celebración de elecciones realmente democráticas.

Los críticos dicen que todo esto no es más que una farsa de Al Sharaa para perpetuarse en el poder. En mi opinión, aunque es obvia la falta de legalidad democrática existente en Siria, creo que se están produciendo esfuerzos para lograrlo, y que no es precisamente fácil tras 13 años de guerra, millones de refugiados en el exilio, y un país fracturado con diversas milicias armadas controlando parte del territorio. Con lo cual para mí Al Sharaa merece un voto de confianza. De momento está haciendo bien las cosas, y solo queda esperar para que la situación se logre estabilizar de forma definitiva y pueda completarse el proceso democrático que todos esperamos.

A modo de ejemplo, respecto a la corrupción, Al Sharaa ha intervenido de forma rápida y directa al constatar que altos cargos de la administración estaban haciéndose con coches de lujo, ordenándoles entregar las llaves de los vehículos. Del mismo modo, ordenó cerrar la oficina comercial de su hermano, de quien se sospechaba que también estaba enriqueciéndose ilícitamente.

También ha sido muy comentada la reciente prohibición de venta de alcohol en Damasco salvo en zonas cristianas. Por supuesto ha faltado tiempo para algunos escandalizados occidentales a clamar contra el gobierno islamista, cuando lo cierto es que esto es algo habitual en países musulmanes. En Irak por ejemplo también está prohibido. Y en Arabia Saudí solo se permite su venta a diplomáticos no musulmanes.

Respecto a la reciente situación con Irán, el gobierno sirio está adoptando una postura cauta. Aunque ha desplegado a parte de su ejército en la frontera con Líbano, no parece que vaya a intervenir de momento, y obedece más a una prevención frente a una posible desestabilización de Líbano como consecuencia de una operación terrestre de Israel, que a un deseo de inmiscuirse en la guerra, pese a que EEUU le estaría invitando a que adoptase un rol más activo contra Hezbollah, de quienes recordemos, han sido grandes enemigos durante la guerra civil, ya que tanto Hezbollah como Irán fueron grandes apoyos del régimen. No en vano, muchos sirios celebraron el bombardeo estadounidense que acabó con la vida de Jamenei, al recordar lo que habían sufrido como consecuencia de la implicación de Irán en la guerra.

Pese a ello, no parece probable que el nuevo gobierno sirio quiera enfrascarse en una lucha contra Hezbollah que le podría dejar debilitado en otros ámbitos, en especial de cara a una posible expansión israelí respecto al territorio que ya controla en Siria, cuando la situación interna del país todavía es bastante precaria.

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