Se cumple un mes desde la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, estimada en unas 80.000 personas en solo dos días. Cabe recordar que Ceuta cuenta con una población de unos 85.000 habitantes. Es decir, estamos hablando de que en solo dos días prácticamente duplicó su población.
Es cierto que Ceuta siempre se ha caracterizado por ser uno de los lugares de España con mayor presión migratoria, y que especialmente en verano las llegadas irregulares se multiplican. Pero también está claro que lo que sucedió el 30 y 31 de julio supera con creces cualquier otra llegada masiva de inmigrantes en situación irregular a la ciudad. De hecho, según estadísticas oficiales, la cantidad de inmigrantes que entraron en esos dos días equivale a todos los que llegaron irregularmente a Ceuta y Melilla en un espacio de 30 años, entre 1995 y 2025.
(En este gráfico elaborado por el Ministerio del Interior se puede observar la llegada de la inmigración irregular a España entre 2015 y 2023, separando por las llegadas a Canarias, Ceuta y Melilla, y la península y Baleares. Como se puede apreciar, en 2018 entraron en total 64.298 personas. Es decir, el 30 y 31 de julio de 2026 entraron a Ceuta más inmigrantes irregulares que los que lo hicieron a toda España durante todo el año de 2018, que fue el año que recibió más inmigración irregular de todos. Para que nos hagamos una idea de la magnitud de las cifras cuando hablamos de lo que ha sucedido en Ceuta)
La última entrada masiva anterior a esta se produjo en mayo de 2021, también en Ceuta, cuando entre 6.000 y 15.000 personas entraron en un solo día, también a nado, espoleados por las autoridades marroquíes como forma de presionar al gobierno español después de que este hubiese accedido en abril del mismo año a acoger a Brahim Ghali, secretario general del Frente Polisario, en un hospital de Logroño para atenderle al estar contagiado por COVID. En esa entrada masiva las autoridades marroquíes fueron a buscar niños a los colegios para llevarles a la frontera e instarles a entrar en España.
El gobierno español acabó destituyendo 2 meses después a la ministra de exteriores, Arancha González Laya, quien había validado la acogida de Ghali en España. El cese fue exigido por Marruecos, como condición para la reconciliación, y el gobierno español cumplió con ello una semana después de que fuese formulada. Apenas un año después, en marzo de 2022, se hizo público por parte de Marruecos que el gobierno español apoyaba la solución marroquí de autonomía para el Sáhara al verla como la opción más realista, cambiando de esta forma la posición histórica de apoyo al referéndum de autodeterminación que España mantenía respecto a esta cuestión desde que salió del territorio en 1975.
Poco después, en mayo de 2022, el gobierno español reconoció haber sido espiado a través del programa informático Pegasus, de origen israelí, con intrusiones realizadas entre octubre de 2020 y diciembre de 2021, y del que todos los expertos coinciden en señalar que Marruecos compró el programa a Israel para espiar entre otros al gobierno de España. Los teléfonos móviles de Pedro Sánchez, Margarita Robles (ministra de defensa), Grande Marlaska (ministro de interior) y Luis Planas (ministro de agricultura) estuvieron entre los afectados. En esas intrusiones informáticas se extrajo información de los teléfonos, en especial en la producida en mayo de 2021 al teléfono de Pedro Sánchez.
Creo que no hay que ser extraordinariamente inteligente para atar cabos y deducir lógicamente que fruto del espionaje y la decisión del gobierno de aceptar atender a Ghali, las autoridades marroquíes decidieron presionar con un intento masivo de entrada de inmigrantes, y no aceptaron reconciliar la situación hasta que el gobierno destituyó a la ministra de exteriores y cambió su postura histórica respecto al Sáhara.
Y también cabe deducir que si el gobierno español cedió de ese modo tan lamentable, puede deberse al hecho de que Marruecos habría logrado información sensible con esa infiltración en los teléfonos, con la que podría estar chantajeando al gobierno. Porque si no, lo lógico sería que el gobierno se hubiese mantenido firme y no hubiese cambiado su postura frente a las presiones de Marruecos.
Además, no es una situación puntual, sino que se observa una coherencia en el tiempo. De hecho, ante esta nueva entrada masiva de inmigrantes, el gobierno se ha apresurado a alabar la postura de Marruecos y a ensalzar que están colaborando con ellos y a agradecer a las autoridades marroquíes su labor. Cuando todos los expertos, incluidos sindicatos policiales y fuentes de inteligencia, coinciden en señalar que las autoridades marroquíes miraron para otro lado, espolearon o permitieron la entrada masiva. Como no podía ser de otro modo. Nadie con dos dedos de frente se cree que 80.000 personas puedan entrar en apenas 2 días en territorio de otro país y que las autoridades del país de origen estén tratando de impedirlo.
Es obvio que como mínimo, dejaron que sucediera, y con mucha probabilidad no solo lo permitieron, sino que lo fomentaron y hasta puede que lo organizaran ellos mismos, como señala Jabaroot, un grupo de hackers que ha expuesto datos de los agentes de inteligencia marroquíes a la vez que publicado documentación sobre la planificación de la entrada masiva en Ceuta por parte de estos, y asegura que tiene datos acerca de la información extraída mediante Pegasus al gobierno español. Entre los organizadores de la entrada masiva señalan a Abdellatif Hammouchi, un alto cargo en los organismos de seguridad de Marruecos, así como a Fouad Ali el Himma, asesor del rey Mohamed VI. También se ha señalado que Israel podría estar involucrado en la planificación de la entrada masiva, como represalia por la postura del gobierno español respecto a Palestina. Cabe recordar que el régimen marroquí mantiene excelentes relaciones tanto con Israel como con EEUU. Por cierto que se sabe que el CNI alertó al gobierno de lo que estaba por suceder, y este decidió no actuar, por mucho que ahora nieguen que sabían lo que iba a suceder.

