domingo, 8 de marzo de 2026

Y finalmente atacaron a Irán

Lo que venía especulándose desde hace varias semanas al fin ha sucedido. EEUU e Israel han atacado a Irán. Y no se han limitado a una "operación quirúrgica" como cuando EEUU atacó objetivos relacionados con el programa nuclear iraní en junio de 2025, con la excusa de impedir o ralentizar el enriquecimiento de uranio por parte de Irán. O como cuando realizó un ataque en 2020 en Irak para acabar con la vida del general iraní Qasem Soleimani, líder de la fuerza de élite de la guardia revolucionaria iraní.

Esta vez, el ataque ha sido de mayor envergadura y repartido con Israel. El pretexto ha sido la amenaza que supuestamente suponía para EEUU el programa de misiles balísticos de Irán, así como el ya conocido programa nuclear. Sin embargo no se quedan ahí, y hablan abiertamente de lograr un cambio de régimen. Para ello no han dudado en golpear a la cúpula política y militar del país, acabando con el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

 


Al parecer, ha sido una operación de gran envergadura que se ha extendido en el tiempo durante varios meses a través de la recopilación de información por parte de los servicios de inteligencia de EEUU e Israel, que habrían accedido a las cámaras de tráfico de Irán y que contarían con hombres sobre el terreno para controlar los movimientos de las personas más importantes del régimen hasta poder asegurar con bastante fiabilidad un momento en el que estuviesen todos reunidos en un mismo sitio, como sucedió cuando EEUU lanzó el ataque. 

Se está especulando también bastante con el papel de supuesto espía para el Mossad, los servicios secretos de Israel, que podría haber jugado en este ataque el comandante de las fuerzas especiales de la guardia revolucionaria iraní Ismail Qaani, quien reemplazó en su puesto al general asesinado y mencionado previamente Qasem Soleimani. No en vano ya salió ileso de otros ataques del pasado, como el asesinato de Ismail Haniyah, líder de Hamás, en Irán, o el de Nasrallah, líder de Hezbollah en Líbano.

La guardia revolucionaria iraní por cierto fue definida recientemente por la UE como grupo terrorista, presionada por EEUU en este aspecto. Tampoco es de sorprender, pues ya hay conversaciones para seguir la misma estela de Trump respecto a los Hermanos Musulmanes, a quienes también designó como grupo terrorista el año pasado, en una espiral complaciente con los deseos de Netanyahu, y que al final no hace otra cosa que desvirtuar lo que realmente es un grupo terrorista al ampliar tanto el espectro a lo que son simplemente adversarios políticos.

Además se ha hablado del uso de la inteligencia artificial en el ataque, y en especial de Anthropic, empresa de IA que el ejército estadounidense habría utilizado para identificar objetivos y simular escenarios bélicos. No en vano, la empresa cortó recientemente la colaboración con el ejército estadounidense, lo que le costó la ira de Trump.

Las negociaciones que estaba llevando a cabo EEUU con Irán mediante la mediación de Omán no eran más que una coartada. Algo a lo que ya nos tiene acostumbrados los EEUU de Trump y el Israel de Netanyahu, pues no es la primera vez que sucede. Recordemos que cuando Israel intentó eliminar a la cúpula de Hamás lo hizo cuando esta estaba reunida en Qatar para precisamente discutir la última oferta de alto el fuego presentada por Israel y EEUU. Pues esta vez ha sucedido algo parecido. La cúpula iraní se estaba reuniendo para discutir la última oferta presentada por EEUU en el marco de negociaciones con la mediación de Omán, y es cuando aprovechó EEUU para atacar.


(Los enviados especiales por EEUU para negociar con Irán en Omán, Jared Kushner, yerno de Trump, a la izquierda, y Steve Witkoff, en el centro, junto con el ministro de exteriores de Omán Sayyid Badr bin Hamad Al Busaidi a la derecha en el marco de las conversaciones celebradas en Ginebra en Febrero de 2026).

La conclusión no puede ser más obvia. Si EEUU o Israel te invitan a negociar, ponte en alerta, porque probablemente estén tratando de acabar contigo. En el caso de Venezuela también hubo negociaciones, pero ante la negativa de Maduro a ceder, acabaron raptándole y llevándole a EEUU bajo acusaciones poco sostenibles de narcoterrorismo.

Es evidente que el pretexto de seguridad al que aluden Israel y EEUU sobre el programa nuclear iraní o sus misiles balísticos no es más que eso, un pretexto. Si de verdad quisiesen acabar con ello o limitarlo, bastaba negociar, como estaban haciendo, pero de buena fé, con interés por llegar a un acuerdo. No como hicieron en realidad, que está claro que ha sido un engaño para hacer pensar a la otra parte que no iban a atacar y que bajasen sus defensas para finalmente atacar en el momento propicio. De hecho, algunos han recordado que Obama había llegado a un acuerdo con Irán para limitar su programa nuclear, y que fue Trump en su primer mandato quien canceló dicho acuerdo, cuando Irán sí que lo estaba cumpliendo.

Sí, a EEUU e Israel les interesa acabar o limiltar el programa nuclear iraní y el de sus misiles balísticos. Pero esa no ha sido la principal razón del ataque, pues como digo, podrían haber llegado a ello sin la necesidad de la fuerza. La verdadera razón es que ambos deseaban un cambio de régimen, y están tratando de conseguirlo. Por ello el objetivo fundamental ha sido acabar con Jamenei y la cúpula política y militar del país. Intentaron también matar al presidente Masoud Pezeshkian, aunque de momento no lo han logrado, y eso que a este se le considera entre los moderados del régimen. A quien sí lograron eliminar fue al ministro de defensa Aziz Nasirzadeh, y al jefe del Estado Mayor, el general Abdolrahim Mousavi, entre otros. También hay informaciones, aún sin confirmar, de que el ex presidente Mahmud Ahmadineyad podría asimismo haber sido asesinado.

Las razones por las que EEUU e Israel quieren que haya un cambio de régimen en Irán son variadas. Para empezar, están las protestas pacíficas que hace apenas un par de meses sacaron a miles de personas a las calles a protestar en Irán por la carestía de la vida, algo que ya comenté brevemente en un artículo en mi blog. Estas protestas fueron reprimidas salvajemente por el régimen iraní causando miles de muertos, algo a lo que ya nos tiene tristemente acostumbrados.

EEUU no reaccionó en un primer momento ante esta represión porque entre otras cosas no estaba desplegado en la región. Recordemos que a principios de enero EEUU estaba centrado en Venezuela y en la operación de captura a Maduro, y que esta operación venía fraguándose desde mucho antes con la llegada al mar Caribe de numerosas fragatas estadounidenses y la campaña de lucha contra el narcotráfico bombardeando supuestas lanchas de narcotraficantes sin preguntar antes quien iba a bordo de ellas y por supuesto sin contar con la aprobación de Venezuela para ello.

Pues bien, desde que comenzó la represión en Irán, EEUU empezó a realizar un gran despliegue militar en esa zona del globo terráqueo enviando numerosos barcos, submarinos, aviones...Además, comenzó a reforzar la seguridad de sus bases militares en países de la región con defensas antiaéreas, como en Qatar. Finalmente, cuando estuvieron preparados y se presentó la oportunidad, golpearon, sin importarles mucho el desprestigio para las negociaciones llevadas a cabo con mediación de Omán.

De todas formas, pecaríamos de ilusos si creyésemos que la principal razón del ataque ha sido castigar al régimen por la represión y tratar de propiciar un cambio de régimen que pedían los manifestantes y para el que se quiere postular Reza Pahlavi, el hijo del derrocado Sah de Persia, que vive en EEUU. Ese no es más que otro pretexto que utiliza EEUU al igual que el de los misiles balísticos o el programa nuclear.

El verdadero objetivo de EEUU e Israel en este ataque es acabar con el régimen iraní, pero no porque reprima a manifestantes, sino por la hostilidad que muestra hacia Israel y EEUU, y la influencia que ejerce sobre otros actores como Irak, Hezbollah, Hamás, los hutíes en Yemen, o la comunidad chií en Bahréin, por ejemplo.

Eso es realmente lo que no gusta a EEUU e Israel. Si se tratase de democracia y derechos humanos irían también contra otros regímenes de otros países donde estos no están presentes, como Egipto o Túnez por ejemplo. Pero no es el caso, porque esos dos países son aliados, lo que no sucede con el caso iraní. Ese es el principal problema.

El régimen iraní ha demostrado ser lo suficientemente fuerte como para responder al ataque pese a quedar su cúpula descabezada, y de esta forma ha lanzado numerosos misiles y drones sobre Israel e intereses de EEUU en países de la región (Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Arabia Saudí, Kuwait, Omán...), junto a sus aliados de Hezbollah desde Líbano. Incluso países más alejados como Chipre (debido a la presencia de bases militares británicas que estarían respaldando el ataque de EEUU), Turqía o Azerbaiyán se han visto afectados, aunque la mayor parte de estos ataques han sido interceptadas por las defensas antiaéreas. Sin embargo, algunos de ellos han logrado impactar y causar un número limitado de víctimas, como nueve civiles israelíes que se cobijaban en un refugio en Beti Shemesh, o seis militares estadounidenses que se encontraban en un centro de operaciones militares en Kuwait. Estos ataques son relativamente poco costosos para Irán, ya que le basta con poner en marcha la cadena de producción de misiles y drones, pero en cambio son bastante costosos para los demás, ya que activar las defensas antiaéreas supone un coste económico mucho mayor que el que suponen los misiles y los drones.


(En la imagen se puede apreciar en rojo los lugares bombardeados por EEUU e Israel en Irán, Irak y Líbano, y en morado los lugares alcanzados por la respuesta iraní y de Hezbollah)

Aunque en un principio se había informado de que Arabia Saudí estaba en contra de un ataque contra Irán, parece ser que eso solo era de cara a la galería, y que en realidad había estado presionando junto a Emiratos Árabes Unidos a Trump para que procediese con el ataque. 

El ataque sobre Chipre ha causado una especie de psicosis dentro de la UE, y países como Francia se han apresurado a enviar fragatas para respaldar a este país. La verdad es que la reacción de los líderes europeos deja mucho que desear, pues se han limitado a condenar los ataques iraníes sin hacer mención siquiera a los ataques de EEUU e Israel que fueron quienes iniciaron todo este follón. El único que se ha atrevido a decir algo diferente ha sido Pedro Sánchez, que ha negado a EEUU el uso de las bases militares que tiene en España en el contexto de su operación contra Irán, lo que le ha valido la reprimenda y amenaza de Trump de embargo comercial.

Estamos a estas alturas ya acostumbrados a las bravuconadas y salidas de tono de Trump, así que esto no sorprende, como tampoco la pleitesía que la mayor parte de líderes europeos le ofrecen, incluido el secretario general de la OTAN Mark Rutte. Normalmente no me suelo posicionar a favor de Sánchez, pero he de reconocer que en política internacional está siendo bastante coherente y poniendo el límite donde hay que ponerlo. Ojalá hiciese lo mismo en política nacional. Por supuesto el PP y Vox no han desaprovechado la ocasión para criticar a Sánchez por alejarse de la posición de EEUU y Europa en el conflicto. La verdad es que es lamentable que estos dos partidos que aspiran a gobernar España tengan una posición tan seguidista de Trump pese a las locuras a las que nos tiene acostumbrados.

Este uso de las bases militares de EEUU en España tiene trampa, porque EEUU solo tiene la obligación de comunicar a España donde van sus aviones, con lo que pueden ir perfectamente a las bases que EEUU tiene en Italia o Alemania, y desde allí encaminarse hacia los países del Golfo para después atacar Irán. De este modo, sin detallar el plan completo, no están incumpliendo lo pactado con España para el uso de estas bases.


En cualquier caso, si Irán ha atacado, es porque considera que estos países han dado soporte al ataque de EEUU e Israel, como así ha sido. Así que en mi opinión el foco habría que ponerle en quien ha comenzado todo esto, no en quien está respondiendo al ataque. Porque no solo se han limitado al ataque contra la cúpula del régimen, sino que han ido también contra las instalaciones del programa nuclear iraní así como contra objetivos militares. Algunos ataques han sido especialmente feroces, como el hundimiento de un buque iraní que se encontraba en aguas de Sri Lanka, causando la muerte al menos a 87 marineros iraníes. O el ataque a una escuela iraní para niñas en Minab, que causó al menos 165 muertes. Claro que en este último caso nadie (ni EEUU ni Israel) quiere asumir la autoría del ataque, aunque según periodistas del New York Times lo más probable es que fuese causado por EEUU. Se da la circunstancia de que la escuela se encontraba cerca del cuartel general de la guardia revolucionaria iraní, posible objetivo del ataque. Hasta el momento, todos estos ataques por parte de Israel y EEUU sobre Irán habrían causados unas 1.200 muertes. Además, se está empezando a bombardear también objetivos económicos, como refinerías o plantas desalinizadoras, lo que puede provocar un problema energético y económico bastante considerable.

Parémonos un momento a pensar en qué habría sucedido si todo esto se hubiese dado a la inversa. Es decir, si fuese Irán quien hubiese golpeado primero a Israel, y entre otras cosas hubiese causado la muerte de 165 niñas al alcanzar una escuela israelí. Todo el mundo se habría echado las manos a la cabeza, habría puesto el grito en el cielo, habría clamado contra los radicales islamistas, y habría respaldado a Israel en la operación de respuesta diciendo que tenía derecho a defenderse.

Pero resulta que no ha sido así. Resulta que han sido EEUU e Israel quienes han atacado primero, y no solo no se ha condenado ese ataque, sino que lo que se condena es la respuesta a ese ataque. Y por supuesto ni indignación ni preocupación por las 165 niñas iraníes asesinadas. De locos.


(Imagen del funeral en Minab por las niñas muertas en el ataque a la escuela).

Habrá que ver qué sucede a partir de ahora. Por el momento, el régimen iraní está tratando de recomponerse, y ha nombrado a un triunvirato para dirigir el país, formado por el presidente Pezeshkian, el jefe del poder judicial Golam Hosein Mohseni Eyei, y el clérigo y miembro del Consejo de Guardianes el ayatolá Alireza Arafi. Además, se están barajando nombres para remplazar a Jamenei como líder supremo, destacando el hijo de este, Mojtaba Jamenei, aunque no hay que descartar a otros como los propios Arafi o Mohsein Ejei, así como a Hasán Jomeini, nieto del histórico líder fundador de la república islámica.


(De izquierda a derecha, Alireza Arafi, Hasán Jomeini, Golam Hosein Mohseni Eyei y Mojtaba Jamenei) 

Parece claro que Irán no es Venezuela, y que el régimen iraní va a resistir o por lo menos no va a ceder de la forma que lo ha hecho Delcy Rodríguez en Venezuela, de quien se sospecha que posiblemente estaba en conversaciones previas con Trump para ocupar el poder después de la captura de Maduro. En el caso iraní desconocemos si habrá alguna figura dentro del régimen iraní tipo Delcy, pero por el momento si está no ha dado señales de ello, o al menos de tener poder para imponerse frente a otras figuras.

Además de responder con misiles y drones, el régimen iraní ha cortado el paso a barcos en el estrecho de Ormuz, lo que está causando un incremento en el precio del petróleo y del gas. Esta es una jugada peligrosa porque afecta a todo el mundo, Irán y China incluidos, y demuestra que el régimen iraní está dispuesto a responder a la agresión con las herramientas que tenga a su disposición, incluso aunque se perjudique parcialmente a sí mismo.


De hecho, ha habido informaciones de que Rusia y China estarían respaldando a Irán compartiendo información sobre posibles objetivos de EEUU en la zona a los que atacar. En cualquier caso no parece que esta alianza vaya a ir más ni que Rusia o China se vayan a implicar en mayor medida en el conflicto, al menos por el momento.

Aunque ha habido ciertas celebraciones dentro y fuera de Irán festejando la muerte del líder supremo, el panorama es más complejo de lo que aparenta. Pese a que hay muchos iraníes contrarios al régimen, este cuenta también con sus partidarios, y está estructurado de una forma bastante descentralizada que permite que siga funcionando pese a estar su cúpula descabezada. Por otra parte, muchas personas contrarias al régimen podrían temer salir a la calle a protestar si continúan los bombardeos o si el régimen vuelve a reprimir. 

Con lo cual, estamos en una situación de punto muerto en la que el régimen está tocado pero no hundido. Y ahí es donde se abren los interrogantes. ¿Qué va a hacer ahora EEUU? Hay quien plantea la posibilidad de enviar soldados sobre el terreno, como el secretario de defensa estadounidense Pete Hegseth (ahora rebautizado por Trump como secretario de guerra), pero los recuerdos de las guerras de Afganistán e Irak con aviones llenos de ataúdes de estadounidenses volviendo a su país están muy cercanos, con lo que me atrevería a descartar esta opción al menos a corto plazo. Lo más probable es que los bombardeos continúen durante un tiempo como forma de presión para que el régimen iraní se preste a negociar su rendición. Pero nada garantiza que esa medida vaya a tener éxito, con lo que podríamos encontrarnos en una situación de bloqueo.

Una de las posibles soluciones que se plantea es una insurrección de los kurdos iraníes, a los que EEUU ha estado financiando. Sin embargo Irán ha lanzado una operación preventiva contra esta posible ofensiva que tendría lugar desde Irak. Por lo tanto parece que esta opción es por el momento más teórica que práctica. 


(En este mapa se ilustra bien el territorio que habitan los kurdos entre el sudeste de Turquía, en nordeste de Siria, el norte de Irak y el noroeste de Irán)


También hay que prestar atención a Líbano, desde donde Hezbollah ha atacado a Israel, quien, como nos tienen acostumbrados, no se ha quedado quieto y ha respondido ferozmente bombardeando Líbano. Todo esto está causando una psicosis en gran parte de la región, con miles de personas tratando de huir de Líbano y de otros países del Golfo, ante la inestabilidad que supone todo esto. Por ejemplo el partido de fútbol que se iba a celebrar entre España (campeona de Europa) y Argentina (campeona de América) en Qatar ya se ha cancelado y se está buscando nueva sede en Europa para ello. Por no hablar del daño que supondrá para el turismo que suele ir a los países del Golfo, o de los empresarios establecidos allí que podrían buscar nuevos lugares más estables.

Asimismo, podríamos mencionar la enorme traición de Trump a su base política del movimiento MAGA (Make America Great Again), que les prometía que EEUU no se iba a ver inmiscuido en más guerras internacionales. Está demostrado que no es ese el caso, y que Trump se está erigiendo en policía del mundo. Ni siquiera ha intentado contar con la autorización del Congreso o con el respaldo de la ONU para el ataque. Hay quien habla de la influencia que Israel y Netanyahu tienen sobre Trump, y eso es innegable. Pero también lo es que a uno no le influyen si no se deja influir. Y está claro que Trump se ha dejado influir envalentonado por el "éxito" de Venezuela, una operación rápida y que produjo resultados deseados para EEUU en poco tiempo. Es evidente que el escenario de Irán es mucho más complejo, y Trump puede haberse metido en un jardín del que le va a resultar difícil salir con un resultado tangible más allá del asesinato del líder supremo iraní.

Porque hay que tener en cuenta que Jamenei no era solo la cabeza política de Irán. También era la cabeza religiosa. Hay quien lo compara con el impacto que se hubiera causado a los católicos si se hubiese asesinado al Papa. Y entender esto es importante para comprender la conmoción que este asesinato ha supuesto en la comunidad chií no solo de Irán, sino de otros países con gran parte de su población chií como Irak, Yemen, Líbano o Bahréin. De hecho en este último país está habiendo intentos de levantamiento de la población, mayoritariamente chií, contra la minoría suní que reina el país y les oprime. 

Lo que es evidente es que este papel de policía del mundo de Trump lo único que hace es dar argumentos a países como Corea del Norte, que siempre ha argumentado que el hecho de que EEUU todavía no les haya atacado se debe precisamente a que cuentan con la bomba nuclear. Al final EEUU mediante Trump está aplicando la ley del más fuerte. O estás con ellos o en su contra. Y si estás en su contra y no tienes la bomba, vas a tener los días contados. 

Trump está intentando reconfigurar el mapa político del mundo. Alguien podría pensar que es bueno que ya no esté el líder supremo iraní, y que se intente un cambio de régimen en Irán vista la represión masiva contra los manifestantes pacíficos. Y podría estar de acuerdo con ello. El problema es que la intervención de EEUU e Israel se ha hecho saltándose toda ley internacional. Con lo que si criticamos a Rusia por su intervención en Ucrania, deberíamos hacer lo mismo con Israel y EEUU cuando hacen lo propio. 

Finalmente cabe mencionar el hecho de que alguien con información privilegiada dentro de la cúpula militar estadounidense parece estar aprovechándose de ello para hacerse muy rico mediante apuestas en Polymarket, plataforma que permite apostar sobre asuntos políticos, como si EEUU realizará un ataque en Venezuela o en Irán. Esto es totalmente inmoral, y se debería regular su uso. En general todo el mundo de las apuestas suele implicar el uso de información privilegiada si se posee, pero que encima se haga cuando hay vidas en juego traspasa todos los límites.


(Imagen de una de las cuentas de Polymarket que apostó porque EEUU bombardearía Irán indicando en qué fechas, ganando bastante dinero con ello).

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