martes, 30 de agosto de 2016

Todo por la pasta: Dopaje, Corrupción, Extorsión...el caso de Manos Limpias y otros.

Estos días de juegos olímpicos ha salido a la luz que la española Lydia Valentín sería plata en Pekín 2008 (donde fue 5ª) y oro en Londres 2012 (donde fue 4ª), debido a que se descubrió que quienes la precedían compitieron dopadas. En Río logró el bronce. Quien sabe si en un futuro no escalará también algún puesto.



El dopaje ha sido un tema muy comentado en Río, con el público silbando a deportistas que volvían a competir tras haber sido sancionados por dopaje, o muchos atletas rusos que se quedaron sin participar debido al dopaje sistemático probado de ese país.





Todo esto me recuerda a la selección paralímpica de baloncesto de España en Sidney 2000, que se demostró que la inmensa mayoría no sufrían de discapacidad, por lo que les retiraron el oro. 




O el dopaje en ciclismo y atletismo, la operación puerto, las bolsas de sangre que parece que se va a poder saber de quién eran...

Pero más allá del dopaje en el deporte que por desgracia ya es habitual (esperemos que más pronto que tarde los controles sean más efectivos y rápidos, las sanciones más duras y el deporte más limpio en general), las trampas se extienden a toda la sociedad. No hay más que ver la corrupción en el mundo de la política y de los negocios, los paraísos fiscales, incluso en la sociedad a menor escala (trampas con el iva, dinero negro que no se declara, trabajadores a los que no se les paga la seguridad social...).



En algunos casos, como el de Manos Limpias, conviene detenerse. Resulta que esa organización siempre había estado acusada de ser ultraderechista por el pasado de su fundador, y por algunas personas a las que imputaba (Baltasar Garzón, abertzales, socialistas, podemos, jueces del 11M...). Pero luego empezó a imputar también a gente fuera de la izquierda, como Bárcenas o la infanta Cristina. Y ahí ya no debió gustar a algunos, porque recientemente han imputado a la propia Manos Limpias por extorsión. Resulta que chantajeaba a personas diciendo que les iban a imputar, y que para que no presentasen la denuncia, les debían dar cierta cantidad de dinero. El misterio de la financiación de Manos Limpias quedaba resuelto. Quienes parecía que eran el adalid de la lucha contra la corrupción en realidad eran unos linces que habían visto buena oportunidad de negocio para quedar muy bien en la prensa, ganar dinero, y hacer supuestamente un servicio a la sociedad.
Claro que mucha de la labor de Manos Limpias no habría sido necesaria si en realidad tuviésemos una fiscalía independiente, y no como la actual que está demasiado ligada al gobierno.

Por suerte la labor de Manos Limpias no era única. UPyD o Izquierda Unida también plantearon demandas judiciales,



y aunque UPyD se ha tenido que salir de muchas de ellas por falta de fondos, al menos ha servido de algo y no ha sido con objeto de lucrarse como otros.




Esperemos que aunque la fiscalía no haya su trabajo, haya otros que sigan el camino honrado, para no tener que echar de menos a los recaudadores de Manos Limpias...o más bien sucias.



En definitiva, sea dopaje, corrupción, engaños o extorsión, al final todo es por lo mismo, por el dinero, la fama y el poder. Sólo con medios suficientes, sanciones severas, paciencia y educación podremos lograr frenar esta lacra en la que estamos metidos.