viernes, 22 de julio de 2016

Ultraderecha, ultraizquierda y dictadores. Golpe de Estado en Turquía y ataques de Niza.

Tras lo sucedido con el Brexit, los atentados en Niza, la popularidad de Trump y el intento de golpe de Estado en Turquía, se han dado muchas reacciones, pero creo que hay un patrón común en ellas.

Desde la ultraderecha se reivindica la soberanía, el control de fronteras, el fin de la inmigración y la reafirmación de los valores occidentales, temerosos del Islam.

Mientras, desde los grupos más a la izquierda, también se reivindica la soberanía y se ataca a la globalización. Pero creo que están perdiendo frente a la ultraderecha. El mensaje de LePen, de Trump, de Wilders en Holanda, es el mismo que tenía Democracia Nacional en España. Sin embargo ellos están triunfando porque la crisis ha golpeado duro, y son países donde hay muchísima inmigración y sufren del terrorismo yihadista.

La pregunta sería, ¿por qué la ultraderecha consigue más apoyos que la izquierda anti globalización? Seguramente la respuesta esté en la inmigración. La ultra derecha es la única que propone poner freno, mientras que la ultra izquierda quiere revertir los efectos perversos de la globalización pero sin poner coto a la inmigración.



La globalización está afectando profundamente a la sociedad. Muchos ven desvanecerse sus puestos de trabajo, o precarizarse, al irse estos al Sudeste asiático u otras regiones donde los derechos laborales son menores. Además se le añade que ven cómo en sus países cada vez hay más inmigrantes, y si ven a gente diciendo que van a parar y volver a la situación anterior, les gusta, por más que les acusen de racistas y de ultraderecha.
Están desilusionados con los partidos y los políticos tradicionales, que piensan que es más de lo mismo. Y respecto a la izquierda, ven que no propone nada sobre la inmigración, que le tiembla el pulso contra el yihadismo, que en cierto modo sigue añorando el comunismo, y por tanto no la consideran una opción.





Esta gente no son una mayoría, pero los partidos o candidatos de ultra derecha cada vez tienen más seguidores y votos.

Se está dando pues una polarización de la sociedad muy fuerte. Que es en gran medida lo que permite entender el Brexit. Si atendemos a los datos, votaron a favor de salirse los mayores de zonas rurales, mientras que los jóvenes de zonas urbanas votaron en contra de salirse.
La mayoría de los que votaron por el Brexit no lo hicieron porque no les guste Europa, sino por la inmigración y el terrorismo. Consideran que el Reino Unido estará más seguro fuera de una Europa que permite la libre circulación de personas, que ha causado grandes migraciones y que no controla bien las fronteras frente a los terroristas.



El mensaje de la izquierda diciendo que han votado por salirse debido a las peores condiciones laborales o a la pérdida de soberanía no se lo cree nadie. La ultraderecha se está ganando a pasos agigantados a las clases populares que se sienten muy afectadas por la inmigración y la globalización, y se sienten en gran parte desamparadas por la izquierda.

Hay algunos en la izquierda que defienden volver a la soberanía nacional, tanto política como económica y militar (fuera de la UE, del euro y de la OTAN es uno de los eslóganes del PCPE y que cada vez más repiten muchos en la izquierda).

Este discurso aislacionista es empleado también por la ultra derecha, y con mejores resultados.

¿Y qué hacer frente a todo esto? Ciertamente no tomar la postura aislacionista de la izquierda. Por desgracia los partidos tradicionales tienden cada vez más a incorporar en sus programas demandas de la ultra derecha. Cameron realizó el referéndum presionado por los sectores más reaccionarios. En Francia el partido conservador y el partido socialista miran con temor a Le Pen e incorporan parte de sus demandas. Algo parecido en Alemania o Italia.

En mi opinión lo peor que podemos hacer es rendirnos y aceptar el programa del contrario. Hay que unir fuerzas. Recientemente, Sanders hacía público su apoyo a Clinton. Una parte de la izquierda se sentirá defraudada y votará a los Verdes. Me parece bien que lo hagan si es a quien quieren votar. Pero creo que Sanders ha hecho bien. El peligro de Trump es demasiado real, demasiado peligroso como para dejar margen a que venza. Clinton no será la mejor candidata, pero supera con mucho a Trump. Y ha llegado a un acuerdo con Sanders para incorporar medidas sociales en educación y sanidad. Y eso es positivo.





Sí, hay una parte de la población que vota a la ultra derecha. A Trump, a Le Pen, a Ley y Justicia en Polonia...
Pero si se cede a sus demandas se les garantiza la victoria. También hay una parte de la población importante que ha votado a Sanders en las primarias. Los partidarios de Clinton no son reaccionarios. En el Brexit los jóvenes votaron por permanecer. Aún hay esperanza.

No soy partidario de menospreciar o insultar a los que votan a la ultra derecha ni a los partidos tradicionales. Creo que hay que escucharles, tomar nota de sus demandas, y tratar de dar la mejor respuesta posible. Es lógico que la población tema por la globalización, la inmigración y el terrorismo. Y ante eso hay que dar soluciones inteligentes, como pueden ser, promover los derechos humanos para que las empresas al deslocalizar no vayan allí donde menos derechos laborales haya; luchar contra el terrorismo con policía, ejército y servicios secretos, pero también con educación, integración y medidas sociales; o luchar contra la pobreza y crear planes de desarrollo para evitar tantos flujos migratorios.


La globalización es imparable, así como la integración regional. Podrá haber intentos de volver atrás, pero esto ya no tiene vuelta de hoja. Y cuanto antes lo entienda la izquierda, mejor.

Habrá polarización entre quienes quieren seguir como estaban antes, y entre quienes quieren avanzar hacia un sistema mejor, sin soberanía ni fronteras, pero con derechos y normas. Creo que estos últimos tienen razón, y está en nuestras manos convencer a los primeros. Para ello hacen falta partidos políticos y líderes inteligentes, pero veo muy pocos a mi alrededor.


(Uno de ellos es Guy Verhofstadt, antiguo primer ministro belga, que lidera el grupo de los liberales en el Parlamento Europeo, y que apuesta por reformar Europa para crear los Estados Unidos de Europa).

 


También hay quien dice que estaríamos mejor con dictadores como Sadam Hussein, Gadafi, Al Assad o la URSS controlando Afganistán, porque suponían un freno a los islamistas y que si ahora tenemos este problema de terrorismo es debido a ello.

En mi opinión esto se rebate fácilmente con 3 puntos.
1). Eso legitimaría cualquier dictadura por brutal que fuera, ya que convierte a los dictadores en guardianes del orden, a pesar de que su población esté sufriendo la tiranía y arbitrariedad.
2). Tras una dictadura no tiene por qué venir el terrorismo de por sí. Lo que sucede es que muchas veces se confunden partidos islamistas con grupos terroristas, y no es lo mismo ni por asomo. Hay muchos países con gobiernos islamistas que han sufrido atentados, al igual que gobiernos laicos, dictaduras o democracias. El terrorismo islamista golpea allí donde puede, independientemente de las circunstancias, y sí, también golpea a dictaduras. En mi opinión una dictadura nunca puede ser un freno al terrorismo precisamente porque carece de legitimidad, al igual que los terroristas.
3). Incluso asumiendo que con dictaduras se estuviese mejor y que derribarlas fue un error, algo que no comparto, en lo que fallan es en la respuesta. No puedes tratar de solucionar un problema hablando sobre lo que lo desencadenó, porque no puedes volver atrás en el tiempo. Tienes que responder en el presente dando soluciones al problema tal y como está en ese momento. Al Daesh no se le combate hablando sobre la guerra de Irak, sino con las armas.



No obstante, es curioso como a veces cuesta hablar del carácter dictatorial de Gadafi, Al Assad o Sadam Hussein, cuando no se tienen tantos reparos en criticar a Erdogan e incluso calificarle de autoritario y dictador.
Turquía sufrió un golpe de Estado violento que estuvo a punto de triunfar, y se sospecha que Gülen estuvo detrás apoyado por otros Estados. Gülen fundó un movimiento con muchos seguidores que logró crear un Estado paralelo. Al más puro estilo de la Mafia en Italia. Así fue ganando posiciones para asaltar el poder, aliándose con los sectores laicos.


Pero la población mayoritariamente está con el partido islamista en el poder, y esto hay que respetarlo, pues ganan en las urnas por mucho que a otros no les guste. Por ello salieron a parar el golpe. Y por ello se están realizando purgas, para frenar cualquier otro intento de golpe. Nos estamos lanzando demasiado pronto contra la reacción de Erdogan, olvidándonos que el golpe estuvo a punto de triunfar y de socavar la democracia y de raptar al Presidente, que dejó cientos de muertos, y que los partidarios del golpe siguen esperando su oportunidad. En cualquier otro país de Occidente habríamos comprendido que se tomaran las medidas oportunas contra los partidarios de movimientos golpistas si algo así hubiese sucedido en uno de nuestros países.



El terrorismo yihadista preocupa y mucho, porque es muy difícil de controlar. Los últimos ataques son de europeos o estadounidenses musulmanes que se radicalizan, o de musulmanes provenientes de otros países que siguen el mismo proceso, sin una organización clara, pero que quieren matar al máximo número posible de personas. Es muy difícil luchar contra ello, pero hay que intentarlo, y eso requiere un gran cambio en la sociedad. No sólo atacarles allí donde están, que también (no se puede consentir que afiancen e incluso amplíen territorio), sino evitar que se radicalicen aquí. Va a ser el gran combate de nuestra era, pero confío en que podamos poner fin a esta lacra terrorista.