lunes, 17 de febrero de 2014

Los acérrimos de la no intervención.

Hace tiempo hablé ya sobre el principio de no injerencia y cuando una intervención militar extranjera estaría justificada en mi opinión.
Hoy quiero insistir un poco más en el tema. No tanto desde el plano teórico, sino esta vez sobre el terreno.


Hay mucha gente en la izquierda que enseguida sale a rechazar una “intervención imperialista” o una “intervención de la OTAN”, o una “intervención con puros y claros fines económicos”.
La cuestión es, ¿tienen una alternativa? Y me refiero a una alternativa REALISTA, no simplemente a decir: “un apoyo por la comunidad internacional sin fines imperialistas y diálogo”.

Entrando en el terreno:

República Centroafricana.


(Los rebeldes de Seleka cuando aún no dominaban todo el país).

Resulta que las milicias islamistas echaron abajo el Gobierno de este país y ahora están en el poder. Pero dados los abusos a los que someten a la población cristiana, se formaron milicias en el seno de esta para combatir a Seleka, la coalición islamista.
Los datos de muertes y abusos son estremecedores. Finalmente, Francia decidió intervenir, respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Obviamente no tardaron en salir los de siempre diciendo que Francia intervenía solo por motivos económicos. Véase por ejemplo los comentarios en Público.

Yo les preguntaría: ¿Qué alternativa proponen para el caso concreto de la República Centroafricana?
A mí me daría igual que en vez de Francia hubiese intervenido Rusia, Cuba, Venezuela, China o Corea del Norte. La cuestión es que el único país que se ha decidido a intervenir, ha sido Francia. ¿Por intereses económicos porque fue antigua colonia? Puede ser, pero son los únicos que han intervenido para parar la sangría.
¿Qué es más grave? ¿Que haya una sangría o que Francia proteja sus intereses económicos? Yo creo que lo primero.
Repito, ¿cuál es su solución? Prohibirían intervenir a Francia, vale. ¿Y obligarían a intervenir a otro?
Pues que lo digan. Pero lamentablemente siempre se quedan en “No a la intervención imperialista por puros motivos económicos. No van a salvar a nadie, sino a defender sus intereses”.
Me parece muy bien, pero se me queda corto. Reconocen que hay que salvar a alguien. ¡Pues que digan CÓMO! Y que sea realista. Hasta que no vea esa solución, continuaré apoyando la intervención de Francia en Mali y en la República Centroafricana, porque hasta ahora, han sido los únicos que se han decidido a intervenir en vistas de lo mal que lo estaban pasando la población de estos países con guerras civiles, represión, odio inter-religioso, inter-étnico...etc.


(Mapa detallado de la situación en Mali cuando decidió intervenir Francia).

¿Qué mañana deciden intervenir otros países además de Francia? Perfecto.
¿Que es sólo para salvaguardar sus intereses? Puede ser, pero ALGO hay que hacer, no limitarse a denunciarlo y luego no hacer nada y continuar viendo como se propaga la guerra religiosa en aquel país.


El mismo caso podría aplicarse a Sudán del Sur, que ahora vive una guerra civil, o a Somalia. Países muy pobres, con guerras civiles, problemas de enfrentamientos religiosos, étnicos...y a los que nadie presta atención como no sea para protestar por la intervención imperialista. Hasta que no interviene un país de Occidente, nadie dice nada. Y entonces, sólo es para criticarlo.

A cuenta de esto, vienen muy a mano las recientes declaraciones de Romeo Dallaire. Fue senador canadiense y Comandante de las Fuerzas de UNAMIR (Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Ruanda). Durante su estancia en Ruanda, solicitó refuerzos al Consejo de Seguridad de la ONU para controlar la situación, pero este se negó, en parte debido a la oposición de EEUU tras haber perdido varios soldados en Somalia. En vez de eso, se redujo el nº de soldados de la ONU en Ruanda.
Aún a pesar del Genocidio, Dallaire consiguió salvar más de 20.000 vidas de tutsis y hutus.
“Hotel Rwanda” es una película sobre este genocidio en la que Nick Nolte interpreta a Dallaire.

Pues bien, dejo aquí una crónica publicada por “El Periódico” acerca de las palabras pronunciadas por Dallaire recientemente:


Martes, 14 de enero del 2014 - 21.52 h

Cuando están a punto de cumplirse 20 años del genocidio de Ruanda, uno de los hombres que entonces alertó de una tragedia inminente e intentó sin éxito evitarla ve ahora peligrosas lecciones no aprendidas, especialmente en lo que se refiere a conflictos como el de Siria, la República Centroafricana o Sudán del Sur. El lugarteniente general Romeo Dallaire, que en enero de 1994 envió a Naciones Unidas el conocido como el "fax del genocidio", ha hablado este martes en la sede del organismo en Nueva York. En una conferencia de prensa titulada 'Genocidio: un crimen que se puede prevenir', ha denunciado contundente: "Lo que faltan no son advertencias tempranas: es respuesta".

"La historia ha juzgado muy duramente a Naciones Unidas por su inacción en Ruanda y deberíamos haber aprendido", ha criticado un pesimista Dallaire. "Hoy sigue habiendo muchos informes, muchas conversaciones, muchos documentos, pero no suficiente acción". Dallaire ha asegurado que la actual situación en Siria "empieza con Libia. Cuando Gadafi dijo 'aplastaré a estas cucarachas', esos fueron exactamente los términos que el gobierno extremista usó en Ruanda. Ese fue el día en que habría que haber mandado tropas. No aviones, tropas sobre el terreno. No lo hicimos y eso desestabilizó y exacerbó el escenario que tenemos en Siria", ha asegurado.

Mantener vivos los conflictos

Sin atribuir solo la culpa a las grandes potencias ("¿Dónde están los poderes medios?", se ha preguntado), Dallaire ha mantenido en toda la rueda de prensa un tono crítico y duro. "Los malos han aprendido lecciones valiosas de cómo mantener vivos estos conflictos. Y los han aprendido porque hemos sido muy inefectivos en ser capaces de prevenir, ya no hablemos de reaccionar, a estas situaciones con diligencia o con voluntad de intervenir".

El general ha reclamado que "el secretariado general de la ONU debe tener capacidad para involucrarse en la prevención de genocidios" y no le ha cargado con todas las responsabilidades sobre Ruanda, aunque fueran mandos de la ONU los que en enero de 1994 rechazaron aprobar los planes de redadas en busca de armas con los que Dallaire intentaba frenar el genocidio de tutsis, que acabó costando la vida a cerca de un millón de personas.

Tragedia de Siria

Dallaire ha asegurado también que la intervención "no es un juego de números, es una decisión política y filosófica", criticando que ante la tragedia de Siria movieran más a la comunidad internacional los "1.400 muertos de un ataque con armas químicas que cientos de miles de cuerpos". Y ha acabado reclamando "humanidad, liderazgo y deseo de ser hombres de estado por encima de políticos".




En resumen. Ante genocidios, masacres, o sangrías, hay que intervenir. Si es sin intereses económicos o imperialistas de por medio, mejor. Pero si no, es mejor que se intervenga, aún con esos intereses de por medio, a no intervenir, pues puede pasar lo que pasó en Ruanda.


(Gráfico que muestra la evolución demográfica en Ruanda. Se aprecia claramente un bajón entre 1990 y 1995 debido a la guerra y al genocidio).



Es cierto que en Ruanda, Francia apoyaba a los hutus pues eran francófonos y Uganda apoyaba a los tutsis que eran anglófonos. Protegían sus intereses. Pero una vez que comienza la masacre, hay que dejar de lado el pasado e intentar hacer algo para que el presente mejore. Y no interviniendo, desde luego no mejora, empeora.