Israel sigue ultimando el asalto final a Rafah pese a la oposición de EEUU, quien ha anunciado que podría dejar de suministrarle armamento ofensivo, y pese a que Hamás habría aceptado una propuesta de alto el fuego planteada por Qatar y Egipto.
La pregunta que nos tendríamos que hacer es ¿por qué? ¿Por qué Israel sigue empeñado en atacar Rafah pese a que Hamás ha aceptado una propuesta de tregua y pese a que no cuenta con el apoyo de su mayor aliado, EEUU?
La respuesta es a la vez sencilla y compleja. Empezando por la parte sencilla, el gobierno israelí no tiene como prioridad liberar a los rehenes secuestrados por Hamás, ni tampoco llegar a una paz duradera con los grupos palestinos, ya se denominen Hamás, Yihad Islámica, Al Fatah, o el Frente Popular por la liberación de Palestina.
¿Entonces qué es lo que busca el gobierno israelí? Según alegan, acabar con Hamás por la fuerza bruta, para que un ataque como el del 7 de octubre no se vuelva a repetir. Y si para ello tienen que asaltar Rafah, pese al inmenso peligro que corren los civiles atrapados allí y las escasas posibilidades que tienen de ponerse a salvo y de recibir ayuda humanitaria, no le temblará el pulso en hacerlo, aunque eso signifique también que EEUU pueda empezar a bloquear la ayuda que proporciona a Israel.
Podría parecer comprensible que quieran acabar con Hamás, dada la brutalidad del ataque del 7 de octubre, para asegurarse, como afirman, de que algo así no se vuelva a repetir. Pero es que atacar Rafah no garantiza que vayan a acabar con Hamás. E incluso aunque lo "consiguiesen", entendiendo por ello acabar con los máximos líderes de Hamás, como Yahya Sinwar, líder de Hamás dentro de la franja de Gaza y al que se considera como ideólogo y líder en la sombra de los ataques del 7 de octubre, eso no garantiza que en un futuro Hamás u otro grupo de ideología similar surgiese entre la población palestina y llevase a cabo un ataque similar o peor que el del 7 de octubre.
Lo único que garantizaría la paz de Israel con los palestinos sería que Israel reconociese al Estado palestino, acordasen una delimitación de las fronteras, y cesase la ocupación en Cisjordania. Con algo así, la mayoría de los palestinos estarían dispuestos a convivir, y aquellos que siguiesen abogando por la destrucción de Israel, cada vez serían menos y más aislados. Incluso Hamás ha dicho que de darse el caso dejarían las armas para convertirse en un partido político.
Pero el problema es que el gobierno israelí no quiere reconocer al Estado de Palestina, ni cesar la ocupación en Cisjordania. ¿Por qué? Pues básicamente porque es un gobierno extremista. Y aquí es donde la explicación de por qué insiste en atacar Rafah pasa a ser de simple a compleja. Para entender al gobierno israelí hay que entender su historia y los grupos políticos e ideológicos que lo sustentan. Y eso pasa por entender qué es el sionismo.