jueves, 18 de diciembre de 2014

Economía capitalista Versus Economía socialista.

Se nos dice muchas veces que el sistema capitalista es el menos malo de los sistemas, que aún con sus defectos, es el único que permite libertad.
Sin embargo, ahí están sus errores económicos. El paro que crea. El concepto de obsolescencia programada, que empezó a desarrollarse en los años 20. Consiste en que los fabricantes de bombillas habían logrado una autonomía de 2.500 horas, y se pusieron de acuerdo para que durasen tan sólo 1.000 horas. Así, los consumidores tendrían que comprar más al acabarse antes los productos, las empresas venderían más, tendrían más beneficios, y podrían contratar a más gente.
Lo mismo pasó con otros productos, como las medias, los electrodomésticos, y recientemente la electrónica.
Incorporaron otro concepto que es el deseo. Que se quiera comprar algo nuevo no porque se necesite, o porque se haya estropeado y cueste más la reparación que comprar uno nuevo (debido a que hacen los productos de tal forma para que algo se rompa con el tiempo y sea imposible de reparar), sino porque se ha quedado "viejo", aunque funcione bien y no esté roto, aunque sólo tenga 4 años. Así, lo nuevo se impone, ya sea en la moda, los coches, la electrónica (televisión, videoconsolas, móviles, ordenadores...etc).
Ahí están los black friday, los días de la madre o del padre que se inventaron los grandes almacenes para vender más, las colas para comprar el nuevo iphone (como que hubiese pasado una eternidad desde el anterior modelo), la nueva play station (como si la anterior hubiese dejado de funcionar), la nueva versión de windows (que en realidad no tiene tantas actualizaciones respecto a la anterior, pero al ser nueva es más atractiva). En definitiva, consumir, comprar cosas nuevas, aunque no las necesitemos, aunque las viejas funcionen bien, pero si no te actualizas, te quedas estancado, obsoleto, se te retira el soporte técnico, no se desarrollan videojuegos para tu videoconsola "vieja", y al final tienes que comprar lo nuevo para seguir al día.

  
(Gente entrando a comprar a la carrera en un Black Friday).


Ahora vemos que este sistema no se sostiene. Por mucho que se compre más, sigue habiendo paro. Y además, se generan infinidad de residuos que van a parar al 3º mundo, principalmente a África, que se convierte en un gran vertedero. 
De ese continente, por cierto, se sacan muchas de las materias primas que se usan para fabricar ciertos productos. Es decir, se les quita sus recursos para fabricar artículos para el 1º mundo, y cuándo introducen una nueva actualización, se envían esos productos que aún sirven, al vertedero del país del que salieron las materias primas.
Por no hablar del gravísimo daño que se hace al medio ambiente, estando los vertederos tanto en tierra como en agua, cada vez más llenos.


Algunos dicen que con la constante innovación se producen mejoras científicas. Pero, ¿no se podría combinar esa innovación con una mayor duración?
Existe una bombilla que lleva encendida desde 1901 y aún no se ha fundido. Es cierto que nunca se ha pulsado el interruptor de encender y apagar, y que no ilumina mucho y va a poco voltaje, pero ahí sigue, 113 años después.
¿No se podrían desarrollar productos duraderos, aunque fuesen más caros, y que luego el consumidor decidiese si comprar algo que dure más y sea más caro, o algo que sea más barato pero que dure menos?
Ya existe en cierta medida, pero por ley debería favorecerse a los productos más duraderos, no sólo porque sean más respetuosos con el medio ambiente, sino también porque tienen a la oligarquía industrial en contra de hacer productos más duraderos para así salvaguardar sus intereses.

En ese sentido, Francia ya está empezando a proponer sanciones a las empresas que fabriquen productos con obsolescencia programada.


 (La bombilla de la que hablaba antes, encendida desde 1901 en un parque de bomberos de Livermore, en California).

¿No sería mejor para la innovación científica, para la revolución tecnológica, para el medio ambiente, que se hiciesen productos que duren cada vez más?
En vez de eso tenemos productos que duran cada vez menos, simplemente para alimentar un ciclo de comprar, tirar, comprar, con el daño que hace al medio ambiente y a la tecnología, al poner impedimentos cuando se trata de fabricar productos más resistentes.


En las economías planificadas eso no pasaba. Se hacían productos que duraban mucho, porque su lógica económica era diferente.
Es cierto que las economías socialistas tenían muchos problemas, como el mercado negro, al centrarse más en la industria pesada que en la industria de bienes ligeros.
Tal vez sería positivo una economía regulada, en el sentido de imponer ciertos criterios mínimos a la industria, para proteger el medio ambiente.
Y también habría que cambiar la lógica económica. No tiene sentido que lo que se quiera es que el cliente consuma más y más. Lo que se debería buscar es que lo que el cliente quiera, le dure, que no lo tenga que cambiar todo el rato, ya sea por deseo o por necesidad.
En ese sentido llega la teoría del decrecimiento, que no es volver a la edad de piedra, sino a algo parecido a los años 60. Porque el crecimiento en base a renovar constantemente sin necesidad con todos los problemas que conlleva, es inostenible.


De todo esto se habla muy bien en un documental acerca de la obsolescencia programada (la bombilla, las medias, las economías planificadas, el deseo, los puestos de trabajo, el 3º mundo, el decrecimiento...etc):





Y sobre el cambio de modelo económico, para conseguir frenar el paro si se elimina la obsolescencia programada, es clave el reparto del trabajo y la riqueza. Algo que no es un concepto nuevo, y que no tendría por qué arruinar a las empresas, como explicaba bien Anguita hace ya más de 20 años, dónde hablaba también de la obsolescencia programada (minuto 21:37. La pregunta dura hasta el minuto 24:17. La respuesta hasta el minuto 28:10).





Por tanto, es imprescindible un cambio del modelo económico, que sea más sostenible, que reparta el trabajo y la riqueza, y en el que la innovación no sea para ganar beneficios a costa del medio ambiente, sino en realmente innovar para que los productos sean mejores y más resistentes.


Otros problemas que tiene el capitalismo son la concentración del capital y la generación de desigualdad.
El economista Thomas Piketty ha analizado en su libro "El capital en el siglo XXI" 250 años de capitalismo y ha llegado a la conclusión (demostrada científicamente) de que el capitalismo genera desigualdad, pues la tasa de acumulación de capital crece más rápido que la economía.

Esto contradice aquello de que si a los ricos les va bien, a los pobres también. Al final, lo que tenemos es que los ricos son más ricos y los pobres más pobres.
Para evitar esto, Piketty propone una fiscalidad progresiva, salario máximo, y un impuesto a la fortuna.





En este vídeo de la sexta analizan lo que dice Piketty. Se ve en un gráfico (minuto 3:25) cómo el rendimiento del capital es siempre mayor que el crecimiento de la economía, con lo que aumenta la desigualdad (y no se lo ha inventado, es una recopilación de datos). El único momento que parece que no hay tanta diferencia es en las guerras mundiales y del 45 al 70, con gasto público militar y el Estado controlando la economía. Pero antes y después, cuando el Estado no controla la economía, la desigualdad vuelve a aumentar.

Además la movilidad social se reducirá, pesando más la herencia que los méritos.

Sobre la fiscalidad (minuto 11:30), propone un 80% a quien gane más de 1 millón de euros. Parece confiscatorio, pero con Roosevelt, y hasta los años 80, en EEUU, era de un 90%, y precisamente fue la época en la que más creció la economía.





El modelo al que va el sistema capitalista es un modelo en el que el Sector Público quede reducido a política exterior, de defensa, de orden y justicia. Es decir, sanidad privada (como ya tienen en EEUU, dónde todo el mundo está obligado a contratar un seguro privado que cubre hasta cierto punto, pero que no es la mejor solución para el paciente), pensiones cubiertas a través de fondos privados (con el riesgo que conlleva si se invierte mal, si hay inflación, o si la aseguradora quiebra), educación privada (y por tanto muy cara que haga que los estudiantes tengan que pedir crédito a los bancos, por lo que están endeudados antes de trabajar, en definitiva, se trata de que sólo los ricos puedan permitirse estudiar), por supuesto la vivienda sin ninguna regulación y por tanto sin control de precios, con lo que más deuda para las familias.


(En Chile hace pocos años hubo una protesta muy fuerte de los estudiantes debido al alto endeudamiento que tenían al pedir crédito para realizar estudios universitarios).




Por cierto que ese modelo le proponía el ministro socialista Solchaga, según palabras de Anguita.

Frente a ello, la economía socialista, en la que la sanidad es gratuita, al igual que la educación, pensiones públicas, un sistema en la que las familias no se tienen que endeudar para comprar una vivienda, y en la que el trabajo está garantizado. Por no hablar de las farmacéuticas, que en los países capitalistas van a obtener el máximo beneficio sin preocuparse de los enfermos que no les generan ingresos, mientras que en los países socialistas, al estar reguladas por el Estado, debían buscar el máximo beneficio para la sociedad, no económico.
Igual que en el transporte o las comunicaciones.

Se nos ha vendido que la economía socialista era un desastre. Ya me he referido antes al mercado negro. Es cierto que tenía otros problemas, como la opresión a la disidencia y la oposición, el control de la prensa, o la dictadura del partido único.


Sin embargo, tuvieron cosas positivas que no se pueden despreciar. Julio Anguita, en la entrevista citada (en el vídeo anterior de Anguita, la pregunta empieza en el minuto 48:40 y dura hasta el 49:20. La respuesta dura hasta el 52:44, e incluye las palabras de Solchaga), alertaba en 1993 de las posibles privatizaciones de Endesa, Telefónica, Repsol, Argentaria, Tabacalera...empresas con beneficios. Se referían también a las privatizaciones en Francia de empresas tan importantes como Renault. Privatizaciones llevadas a cabo por el partido socialista.
Hoy nos parece normal que esas empresas estén privatizadas, pero en 1993 aquello parecía casi impensable.
Cuando se privatizan empresas con beneficios, no se hace desde luego por interés para el ciudadano, o para el Estado, sino para que haya algunos que hagan negocio (no invertirían en empresas con pérdidas).



 (En esta imagen muy ilustrativa de los ferrocarriles argentinos, se ve claramente cómo la privatización supuso pérdida de eficiencia).




Los gobiernos, en los sistemas capitalistas, están a las órdenes de los grupos económicos de poder, de esa concentración del capital. De Botín, de Francisco González, de Amancio Ortega, Florentino Pérez...

En este sentido, en la gran entrevista a Anguita, le preguntaban sobre si estábamos en una democracia (la pregunta empieza en el minuto 1:02:53 y termina en el 1:03:23. La respuesta dura hasta el 1:06:52).
Él contesta que no. Aclara que prefiere este sistema a cualquier dictadura, pero especifica que para estar en una verdadera democracia, todos deberían poder decidir también sobre economía, educación, sanidad, cultura...y no solo sobre política y reducido a momentos electorales con un sistema electoral que perjudica a formaciones minoritarias y sin responder los representantes ante quienes los eligieron.

Anteriormente le habían preguntado también sobre la libertad, qué entendía él por libertad (la pregunta empieza en el minuto 37:03 y acaba en el 38:11. La respuesta dura hasta el 42:01).
Él dice que importa tanto la libertad cómo las condiciones para ejercerla, pues si alguien no tiene trabajo o vivienda, tiene más complicado tener libertad.



Está claro que la economía socialista tuvo muchos errores. Pero también los tiene la economía capitalista. Tal vez la solución fuese juntar las cosas que funcionan en ambos sistemas. Por ejemplo, sanidad y educación pública y gratuita. Vivienda regulada para controlar precios y deudas. Pensiones públicas. Intervención en la economía para evitar la obsolescencia programada y para garantizar el empleo, repartiendo trabajo y riqueza, con fiscalidad progresiva para reducir la desigualdad. Nada de privatizar empresas con beneficios.
Y todo ello, combinado con libertad, también de mercado, pero regulado, pues sino tenemos la barbarie. Algunas mentes tan brillantes como Rosa Luxemburgo o Albert Einstein ya eran partidarios del socialismo combinado con libertad.



Y si hay algo que no es el psoe, como se ha visto con las privatizaciones, es socialista.

Habrá alguno que piense que el modelo será la socialdemocracia noruega, sueca, danesa, finlandesa...incluso la belga o francesa. Pues bien, incluso en Suecia ya están restringiendo la sanidad pública, y en los países nórdicos están recelando de los inmigrantes.
Aparte de que en esos países no hay control de la economía. La solución ciertamente no es la Europa del Este Comunista, sino algo intermedio, a medio camino entre esos países, y los escandinavos. Tal vez el mejor ejemplo sea latinoamérica. El Chile de Allende, la Venezuela de Chávez, la Bolivia de Morales. Es cierto que tienen problemas (corrupción, inseguridad), pero consiguieron o están consiguiendo grandes cosas como la reducción de la pobreza, el paro, las deudas de las familias o la desigualdad, gracias precisamente a la intervención en la economía, fomentando cooperativas o nacionalizaciones, sin llegar desde luego al control absoluto de la Europa del Este, y además con libertad y democracia. Por mucho que los medios digan, yo no me cansaré de decirlo. En Venezuela hay elecciones, hay partidos políticos, hay oposición, hay libertad de expresión, de manifestación, de participación política, de reunión de prensa...
Para mí ese es el modelo, sin que sea perfecto, pues también tienen cosas que mejorar, como la corrupción e inseguridad que he dicho antes.
Un ejemplo más cercano sería el municipio de Marinaleda, sin paro, sin problemas con la vivienda, dónde el municipio interviene directamente en la economía.